Red contra el acoso

Red contra el acoso

Famosas se suman a la campaña #Yo también para denunciar las agresiones sexuales tras el 'caso Wenstein'. El productor pide ahora una «segunda oportunidad» NO

S. ZAMORA

Durante décadas callaron por miedo a ver truncadas sus carreras. El dinero, el poder y los contactos del todopoderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein sirvieron de mordaza para decenas de actrices. Bajo la mítica alfombra roja se escondían casos de acoso sexual y chantajes, que ahora han visto a la luz después de que 'The New York Times' se hiciera eco esta semana de ocho denuncias de abusos sufridos por intérpretes, como Rosanna Arquette y Mira Sorvino. Fue sólo la punta del iceberg. Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow reconocieron que ellas también fueron víctimas de las insinuaciones de Weinstein, y otras como Meryl Streep, Jennifer Lawrence, Emma Watson, Penélope Cruz o Jane Fonda no tardaron en condenar sin tapujos sus comportamientos.

Abierta la caja de los truenos, el 'caso Weinstein' ha servido para que la industria del cine deje de mirar para otro lado y para que actrices como Alyssa Milano emprendan su particular batalla contra las agresiones sexuales con una campaña en redes. Ni siquiera le ha importado su amistad con la esposa del productor, ya en trámites de divorcio a raíz de las denuncias. «Si has sido acosada o abusada sexualmente, escribe 'yo también' como respuesta a este tuit», pidió Milano en la tarde del lunes, a través de un mensaje en el que indicaba que con estas dos simples palabras se podría dar cuenta de la «magnitud del problema». Sólo 48 horas después, la iniciativa ya contaba en Twitter con 22.000 retuit y más de ocho millones de menciones en Facebook.

La cascada de mensajes inundó la red. La cantante Lady Gaga fue de las primeras en sumarse. Le siguieron Patricia Arquette, Rosario Dawson, Evan Rachel Wood, America Ferrara, Gabrielle Union y Lea Thompson. Otras actrices, como Rees Witherspoon, más allá de su condena pública, no escondieron haber sido víctimas de una agresión sexual cuando trataban de abrirse camino en tan competitivo negocio. «Siento asco hacia ese director que me agredió sexualmente cuando sólo tenía 16 años, y enfado hacia aquellos agentes y productores que me daban a entender que el silencio era una condición para conservar el empleo».

El productor ha pedido perdón y «una segunda oportunidad». Pero nada de eso parece valer. Weinstein ha perdido el trabajo, lo han echado de la Academia, lo ha dejado su mujer y es repudiado por la sociedad. Ahora, se agarra como un clavo ardiendo a su última esperanza: Michael Sitrick, el director de la agencia de relaciones públicas que ha contratado para gestionar su crisis de imagen.

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