La Rioja

Solas

Contraste. Nadal, felicitado hace dos semanas en París por el Rey Juan Carlos, que también estuvo con Mariano Rajoy el 3 de junio en la final de la Champions (a la derecha). En medio, Don Felipe con la selección masculina de baloncesto en el Eurobasket de 2015. Arriba, las campeonas del domingo. ::
Contraste. Nadal, felicitado hace dos semanas en París por el Rey Juan Carlos, que también estuvo con Mariano Rajoy el 3 de junio en la final de la Champions (a la derecha). En medio, Don Felipe con la selección masculina de baloncesto en el Eurobasket de 2015. Arriba, las campeonas del domingo. :: / ALBERTO NEVADO/AFP/IGNACIO GIL
  • El deporte femenino trata de hacerse visible a base de éxitos, pero apenas lo consigue. La selección de baloncesto se acaba de proclamar campeona de Europa con escaso acompañamiento institucional

Dijo el barón de Coubertain que «las mujeres solo tienen una labor en el deporte: coronar a los campeones con guirnaldas». Y añadio: «El deporte femenino no es práctico, ni interesante, ni estético, además de resultar incorrecto». Debió quedarse tan ancho el fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna. Desconocemos qué repercusión tuvieron sus palabras cuando las pronunció, hace más de 120 años, pero no resultaban muy deportivas. Ahora nos escandalizan. Y, tal vez, dentro de algún tiempo nos perturbe de parecida forma el recuerdo de ciertos comportamientos presentes en lo que afecta a la relación entre mujer y práctica competitiva. Especialmente, en lo referido a la batalla de la igualdad.

Ser portada de los periódicos es 'sencillo'. Basta con ganar un Campeonato de Europa, o algo similar. Pero, en ocasiones, ni un logro semejante procura un trato a la altura del mismo. La selección española femenina de baloncesto se colgó la noche del domingo la medalla de oro continental al abrumar a Francia (71-55) en la final disputada en el O2 Arena de Praga. Familiares y aficionados al margen, las integrantes del equipo estuvieron acompañadas en su celebración por el presidente de la Federación Española, Jorge Garbajosa, y José Ramón Lete, secretario de Estado para el Deporte, como único representantes institucionales a reseñar. Por contrastar, hace cerca de dos años, cuando el equipo masculino logró idéntico título en el Eurobasket de Francia, al grupo liderado por Pau Gasol le honraron con su presencia el Rey Felipe VI y la vicepresienta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. El pasado día 11, el décimo triunfo de Rafa Nadal en Roland Garros fue presenciado desde el palco por el Rey Juan Carlos y la ministra Isabel García Tejerina. Una semana antes, el mismo Rey emérito asistió también a la final de la Champions Juventus-Real Madrid, junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su ministro Íñigo Méndez de Vigo. Si todas las comparaciones son odiosas...

«Pues fíjate que las chicas han tenido al secretario de Estado para el Deporte. ¡Qué maravilla! Yo no suelo tener ninguna representación institucional en mis competiciones». Nos lo confiesa nada menos que Rut Beitia, la saltadora de altura santanderina que suma la friolera de dieciséis medallas en competiciones internacionales, incluidas seis de oro, la última en los Juegos Olímpicos de Río del pasado verano. Beitia, diputada del PP en Cantabria, matiza que «desde el Consejo Superior de Deportes se está trabajando mucho por el deporte y la mujer», pero no oculta que existe «una barrera que me encantaría romper». «Hemos dado pasos de gigante con el deporte femenino, sobre todo en las Olimpiadas, en las que tenemos mucha repercusión, pero parece que en los cuatro años siguientes somos las grandes olvidadas», reflexiona la atleta. «Creo que a la gente le gusta el deporte femenino y representamos tanto a nuestro país como los hombres», añade, convencida de que, en la actualidad, «las redes sociales nos están haciendo mucho favor; son nuestro escaparate».

Ruth es una de las cabezas más visibles de la eclosión competitiva de las mujeres en España, junto a nombres como el de Mireia Belmonte, Carolina Marín, Garbiñe Muguruza, la selección de ruby, también campeona de Europa el año pasado... La lista es larga. Y algunos datos son contundentes. Las chicas del basket llevan cinco años seguidos subiendo a los distintos podios y han sumado dos medllas desde el año 1993, las mismas que el aclamado equipo masculino en el mismo tiempo. Más: femeninas fueron 9 de las 17 preseas logradas por la delegación española en Río de Janeiro. Cuatro años antes, en los Juegos de Londres en 2012, las mujeres once del total de medallas nacionales, también diecisiete.

Audiencias estupendas

Todo esto lo tiene muy claro Eli Pinedo, exjugadora de la selección de balonmano retirada hace un año después de protagonizar importantes éxitos internacionales, entre los que destacan los bronces en el Mundial de 2011 y la Olimpiada de Londres. «Con el deporte femenino ya sabemos que hay que hacer más con menos para tener visibiliad. Creo que por las deportistas se están haciendo las cosas bien, están llegando muchos éxitos. El deporte femenino está en pleno auge, pero siempre tienes menos recursos, menos apoyos institucionales. Se están dando pasos hacia adelante, pero aún queda mucho para conseguir la igualdad». «Yo he jugado finales y no ha habido absolutamente nadie de nuestro país en la grada, salvo familiares», lamenta la deportista alavesa, que resume en una frase su discurso crítico: «Los pasitos se dan a raíz de resultados; si no hay resultados no hay visibilidad».

Esta, la visibilidad, fue el objeto de la tesis doctoral 'Mujeres y deporte en los medios de comunicación. Estudio de la prensa deportiva española (1979-2010)' con la que se doctoró 'cum laude' Clara Sainz de Baranda, profesora en la Universidad Carlos III. En ese estudio, publicado en 2013 y en el que se analizaban los cuatro principales diarios deportivos de España, dos de Madrid y dos de Barcelona, se concluía que la mujer unícamente aparecía en el 5,11% de las informaciones de esos periódicos y, además, como sujeto exclusivo sólo lo hacía en el 2,18% de los casos. Y afirma que en el resto del mundo los datos «son similares». «Primero se decía que las mujeres no triunfaban, lo que se ha demostrado falso; luego que no generaban audiencias y, después, que en los medios no hay espacio. Pues bien, en los digitales de esos cuatro diarios, con mucho espacio, la situación es la misma. Sí hay un mejor tratamiento de la figura de la mujer, se informa mejor, pero sin un incremento cuantitativo real.

¿Y las audiencias? Estupendas. 5.563.000 espectadores vieron la final de baloncesto del domingo, con una media de 1.470.000 (10,3% de share) y 2,3 millones durante el postpartido.Esta misma selección logró cifras muy similares con su plata en Río. «Nosotras llegamos a tener2,5 millones de eeespectadores ealguna final», recuerda Eli Pinedo. Pierre de Coubertin estaba equivocado.

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