La Rioja

Una española en la cúspide de la ONU

Una española en  la cúspide de la ONU
  • Ana María Menéndez asciende a secretaria general adjunta para ejercer de 'cortafuegos' en las zonas calientes del planeta. «Pocos conocen como ella Naciones Unidas»

Dice Inocencio Arias, colega y compañero en las lides diplomáticas, que pocas personas conocen las Naciones Unidas como Ana María Menéndez Pérez (Madrid, 1960). El hombre que ha ocupado buena parte de los cargos imaginables al alcance de su profesión asegura que la flamante asesora para Asuntos Políticos de la organización por expreso deseo de su secretario general, Antonio Guterres, es una persona inteligente y trabajadora como pocas.

La realidad es que la española, que tendrá el rango de secretaria general adjunta en el Comité Ejecutivo de una de las organizaciones más importantes del planeta, posee uno de esos currículos interminables solo al alcance de unos elegidos.

Ana María Menéndez, miembro del cuerpo diplomático desde 1985, ha trabajado en Tokio, Nueva York, Dublín, Túnez y Ginebra; estaba en la ciudad de los rascacielos el 11 de septiembre de 2001, el día en que Al Qaeda acabó con la vida de 3.000 personas en un ataque terrorista sin precedentes, y en Túnez cuando se inició la Primavera Árabe. Puede que haber vivido esas experiencias haya reafirmado su deseo de trabajar en la gestión de prevención de conflictos, una de las principales encomiendas que Guterres dejará sobre su mesa, pero también que el deseo de ayudar desde la más elevada de las azoteas de la diplomacia haya prendido mucho antes en ella.

«La realidad es que estamos hablando de un cargo de mucho calado y es muy meritorio que el secretario general la haya escogido para que le asesore en temas políticos. Mi opinión es que pocos conocen como ella cómo funcionan las Naciones Unidas, sus puntos flacos y sus fortalezas, y eso es importante en un momento como este en que la organización no pasa por su mejor momento», asegura Inocencio Arias, que sabe de lo que habla porque su larga trayectoria incluye siete años como representante de España en la ONU; un tiempo en el que fue elegido presidente de la Asociación de Embajadores ante la ONU y del Comité Mundial contra el Terrorismo.

Simpática y afable, o huraña, según a quién de su entorno se pregunte, Ana María Menéndez sustituirá a la coreana Kang Kyung-wha, recientemente nombrada ministra de Asuntos Exteriores de su país, y tendrá como prioridad la creación de una plataforma para movilizar recursos humanos y materiales para la prevención de disputas internacionales. Así lo explicó hace unos días un orgulloso portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores al dar cuenta del nombramiento. Una satisfacción que comparte buena parte de los expertos en arbitraje internacional, incluida Nazareth Romero, profesora de la Universidad a Distacia de Madrid (Udima). «Su tarea se enmarca en lo que se conoce como diplomacia preventiva y, por más que vivamos un momento complicado, hay que redoblar esfuerzos en pos de la colaboración y la prevención; del arreglo político de la controversia», asegura Romero, que destaca que el nombramiento de Ana María Menéndez supone, además de un enorme reconocimiento a su trabajo, una satisfacción para España y la oportunidad de que algo tan necesario como el arbitraje y la identificación de desafíos y crisis emergentes llegue a todos los públicos.

Ensayista y novelista

También la propia Ana María ha aportado su granito de arena, fuera de los despachos y los pasillos de embajadas y sedes de las Naciones Unidas, para tratar de hacer llegar el mensaje de que la ONU es algo cercano e importante. En su libro titulado 'Vulnerabilidad e irrelevancia: el papel de las Naciones Unidas en el siglo XXI', la diplomática madrileña afirma que la ONU no es un ente abstracto, independiente de los estados miembros que la componen. «Las Naciones Unidas somos todos y, por tanto, a todos nos corresponde una responsabilidad en sus éxitos y fracasos. Además, pueden y deben desempeñar un papel importante en las relaciones internacionales en el siglo XXI, pero para ello se precisa, entre otras cosas, que todos cooperemos», sostiene esta mujer que, aunque resulte complicado imaginar de dónde saca el tiempo, ha encontrado el momento de escribir una novela. 'La abundancia' (Suma de Letras, 2014) cuenta la historia de un musulmán educado en Estados Unidos llamado Ismail que, tras romper con Ruth, su novia de la universidad, decide encontrar consuelo en la religión con la esperanza de volver a su país. Ismail descubre el lado más integrista del islam y, tras unos atentados, sufrirá las consecuencias de ser acusado de pertenecer a un grupo terrorista.

La autora conjuga amor, religión y choques culturales en una novela que habla de las contradicciones de los individuos y reflexiona sobre en qué medida condicionan sus destinos. Pocos están tan preparados como ella, estudiosa de la civilización islámica, su lengua y su cultura desde hace 20 años, para describir los sentimientos de un personaje como el que protagoniza su novela.

Embajadora permanente de España ante la Oficina de Naciones Unidas con sede en Ginebra desde 2012, en sólo unas semanas cambiará de despacho a Nueva York y se enfrentará a un nuevo reto que, sin duda, podrá inspirar nuevos relatos.

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