La Rioja

Los efectos secundarios de la melena de Donald Trump

El tratamiento permite al presidente estadounidense cubrirse la coronilla. :: c. allegri
El tratamiento permite al presidente estadounidense cubrirse la coronilla. :: c. allegri
  • Médicos alertan de que Finasteride, el compuesto anti-alopecia que toma a diario, puede producir «profundas alteraciones psíquicas»

Donald Trump, el hombre que se tragó a Elvis y que se empeña en hablar con su mismo timbre de voz y en peinarse como él, intenta lo primero a base de un hablar engolado que le convierte en una ridícula caricatura y, lo segundo, gracias a las pastillas del doctor Harold Bornstein. Su galeno de confianza hasta que se proclamó presidente de los Estados Unidos -un sexagenario peludo que se parapeta tras una barba y una larga melena ye-yé- le prescribió en su día Finasteride, el compuesto químico que proporciona al líder republicano los mimbres suficientes para recrear la arquitectura capilar que el Rey del Rock patentó en los setenta.

El nombre comercial del conocido crecepelo que fabrica y distribuye la farmaceútica Merck es Propecia. Se toma en dosis de 1 milígramo diario. En sus comienzos, se despachaba para tratar la próstata pero, a mediados de los noventa, los médicos comprobaron su excepcional eficacia para frenar la caída del cabello y estimular su crecimiento. Resulta que bloquea una enzima que se ocupa de transformar testosterona en DHT, la hormona a la que principalmente se achaca la calvicie. Los extraordinarios resultados se mantienen, eso sí, mientras se prolongue el tratamiento. Dejarlo implica perder el cabello ganado.

En estas dos décadas de uso masivo entre la abultada comunidad de alopécicos del mundo, se ha podido comprobar su alta eficacia capilar pero, también, sus peligrosos efectos secundarios. Un porcentaje nada desdeñable de usuarios ha acusado una disminución del deseo sexual y problemas de disfunción eréctil que han persistido, incluso, después de haber dejado las pastillas, lo que le ha valido a la comercializadora del producto un millar largo de demandas.

Depresión y suicidio

Pero los daños colaterales de tomar Finasteride no se quedan en la cama. Puede afectar, además, al equilibrio emocional del paciente que trata por todos los medios de no quedarse calvo. Según un artículo publicado en 'The Washington Post' por el urólogo Daniel Marchalik, especialista del Hospital MedStar Washington, el crecepelo puede producir, en efecto, disfunción sexual, además de «profundas alteraciones psíquicas». «Al modificar ciertos esteroides, se afectan algunas funciones cerebrales que pueden provocar profundos trastornos psicológicos. Éstos pueden llevar a la depresión y en ocasiones a tener pensamientos suicidas», ha asegurado el experto.

A Eduardo López-Bran, jefe del servicio de Dermatología del Clínico San Carlos de Madrid, también le preocupan los riesgos del medicamento. «Son problemas serios que debemos tener muy en cuenta. Yo apenas lo prescribo en mi consulta», asegura este médico, que participó en los primeros ensayos de seguridad de Propecia, y que no duda en prescribir «el trasplante capilar» como medida alternativa al inquietante compuesto químico.

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