La Rioja

PERSONA

Suelo contar que de niña me mordió un perro en la cara. Pero voy a tener que cambiar esa versión y decir que lo que me mordió en la cara fue una persona jurídica. Por suerte para mí, una persona que no tenía la rabia. Pero aún así me dejó una cicatriz. ¿Qué futuro le espera a un país donde el número de mascotas es casi cinco veces mayor que el de niños? Prefiero no imaginarlo... Ese país es Portugal y allí han decidido considerar a las mascotas personas jurídicas. Es decir: «Una organización con derechos y obligaciones que existe, pero no como individuo sino como institución». Sospecho que pronto palabras como perro o gato quedarán enterradas y proscritas por considerarse insultantes, como le ocurrió a la palabra ciego que fue sustituida por invidente y esta a su vez quedó reemplazada por discapacitado visual. A este paso, para decir que tienes perro (sin ofender) tendrás que explicar que convives con una persona jurídica cuadrúpeda de la especie de los cánidos. De la de los felinos, si lo que tienes es gato.

Una vez tuve una gata y no puedo decir que fuera buena persona. Ni siquiera jurídica. Se subía por las paredes muy a menudo y arañaba los muebles con saña. La quería mucho, pero tuve que separarme de ella por incompatibilidad de caracteres... Y es que hay gente con la que no se puede razonar. También he conocido en el entorno familiar algún perro que era toda una institución y con más juicio que muchas personas físicas. Pero nunca vi que asumiera las obligaciones que se atribuyen a las personas jurídicas. Los derechos sí (ser alimentado, paseado, desparasitado), esos se los conocía todos. Y los reivindicaba a ladridos.

Por el parque me cruzo a menudo con gente que saca a las personas jurídicas a hacer sus necesidades. Y hay que ver con qué sumisión recogen las deposiciones de esas entidades y organizaciones, capaces de generar tanta caca como las sedes de algunos partidos políticos... Nos está tocando vivir una época en la que nada es lo que parece. Hoy lo que fue un misal es un millón evadido y lo que parece una madre superiora oculta a una delincuente. En el fondo tiene lógica: a medida que el ser humano se hace más perro, el perro se va haciendo más persona.

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