La Rioja

Poderío latino...

Poderío latino...

  • ...Y ridículo español en los Grammy. Andrés Ceballos, cantante de los Dvicio, reclamó la presencia de Juan Gabriel para recoger un premio

Señor Trump, aquí están los latinos, esos a los que usted quiere poner una gran valla fronteriza y que encima la paguen ellos. La fuerza emergente del 'latin power' conquistó la ciudad del pecado y la fortuna, Las Vegas (Nevada), en la entrega de sus XVII Premios Grammy y dejó para la historia varios impactos visuales, mucho ritmo y algún ridículo de espanto que, para más inri, tuvo como protagonista a un español. El recuerdo al futuro inquilino de la Casa Blanca alcanzó su versión más explícita en el 'epitafio' de Carla Morrison al recoger su 'gramófono': «¡Que ningún cabrón naranja nos quite la sensibilidad espiritual y que los muros sean mentales y no nos puedan separar». Esto ayuda a entender que Morrison se llevara el Grammy Latino a Mejor Canción Alternativa.

Pero quien debería pensar en una alternativa para explicar su desconocimiento musical es Andrés Ceballos, cantante de la banda española Dvicio. Le tocó subir al escenario del T-Mobile Arena para entregar el galardón al Mejor Álbum Vocal Pop arropado por los otros cuatro miembros de su banda. Cuando abrió el sobre y leyó el nombre del ganador: ¡Juan Gabriel!, los primeros aplausos dieron paso al estupor general. Tras unos segundos de espera, Ceballos soltó: «No está..., la Academia se encargará de hacérselo llegar». Todo el T-Mobile se quedó mudo, mientras algún miembro de Dvicio no sabía detrás de quién esconderse.

El público no se lo perdonó. Cuando el colombiano J Balvin no se presentó para recibir su galardón por la canción 'Energía', alguien gritó: «¿Tampoco está?». A pesar de esta metedura de pata, Juan Gabriel, el 'Divo de Juárez', fallecido a finales de agosto pasado de un ataque al corazón, fue el triunfador de la noche. Se llevó tres Grammy póstumos, los primeros de su carrera.

Ni 'cobra', ni veneno

Junto al mexicano, Colombia fue la gran revelación. Este país, que lleva décadas exorcizando los demonios de su violenta realidad con la válvula de escape de su música, está de moda. Los tambores de la paz parecen inspirar todavía más y mejor a sus músicos. Carlos Vives con 'La Bicicleta' (grabada junto a Shakira, que no asistió a la gala y a la que tampoco citó en su discurso de agradecimiento) ganó en Mejor Canción y Mejor Grabación. Le secundaron J Balvin, Manuel Medrano (otros dos premios) y Fonseca. Para poner un poco de azúcar en la 'cantada' de Dvicio, la música española tuvo también su ración de éxitos, que recogieron Niña Pastori (Mejor Disco de Flamenco) y el incombustible Alejandro Sanz (Mejor Vídeo Musical).

Y para demostración de que la música lo cura todo, Jennifer Lopez y su exmarido Marc Anthony coquetearon con su pasado interpretando una de esas canciones de reproches conyugales de los hermanos Pimpinela. Después de decirse de todo, de parar y templar en el escenario como buenos 'toreros' del ritmo, remataron con un atornillado beso. Los digitales latinos ya se llenan de especulaciones sobre una posible reconciliación.