La Rioja

 Compuesto y sin novia

Compuesto y sin novia

El éxito siempre tiene un reverso. El regreso de Fernando y Laura, los hijos pródigos de Oscar de la Renta, a la casa donde enseñaron los dientes como diseñadores ha supuesto la salida del británico Peter Copping (Oxford, 1967). El exdirector creativo de Nina Ricci apenas ha aguantado dos años en el cargo. Es otra víctima más de una inmisericorde industria que no se casa con nadie, pese a brillar con delicadas colecciones nupciales. Copping dice que se va por «asuntos personales». Es lo que suelen repetir todos los modistos en cuanto les dan suela. También ha resaltado la fructífera etapa vivida en la casa de moda estadounidense más europea.

Copping, que anteriormente había trabajado en Christian Lacroix, Sonia Rykiel y Louis Vuitton, llegó cargado de ilusión a su de momento último destino. De la Renta, la firma que mejor estereotipa el 'estilo Park Avenue', era y es una firma con un «enorme potencial». En absoluto se trataba de la típica casa en decadencia que necesitase ser reconstruida. Copping recaló como el colegial que busca despuntar desde el primer día que se sienta en el pupitre. Llegó con el cuaderno repleto de deberes por realizar, pero convencido de que la causa merecía la pena. Aunque se trata de una etiqueta muy asociada a los vestidos de cóctel y gala, a Copping le obsesionaba una idea: '¿Qué llevaría la 'mujer Oscar de la Renta' durante su día a día?'. El modisto afincado en París quería ofrecer ropa femenina y sofisticada pero que se pudiese llevar «a la oficina o a buscar a los niños al colegio».

Alto riesgo

Ya no podrá hacerlo, aunque no guarda ningún rencor. Si algo entristece a este modisto de buen conformar es no haber podido trabajar «junto a Oscar», con el que coincidió en «muy pocas ocasiones», aunque mantuvo una «conexión muy buena». Hace justo un año, Copping confesó que siempre hay que mirar «hacia adelante». Creía que se podía aprender y encontrar mucha inspiración del pasado, pero que el porcentaje no debería ser mayor del 40%. También admitía que no le gustaba «lamentar cosas del pasado». Quizá habría que volver a preguntárselo ahora que ha corrido la misma y desgraciada suerte que Raf Simons al frente de Dior o Alexander Wang en Balenciaga. La moda es como vivir en el alambre y, más que nunca, un ejercicio de alto riesgo.