La Rioja

El modelo Brock O'Hurn
 impulsó el año pasado 
la moda del 'man bun'.
El modelo Brock O'Hurn impulsó el año pasado la moda del 'man bun'.

Hasta el moño del 'man bun'

Es posible que más de uno acabe hasta el moño, pero el efecto 'man bun' (moño masculino), una de las búsquedas estrella en Google, continúa sin mostrar síntoma alguno de debilidad. Al contrario. Cada vez más hombres, famosos y anónimos, acaban recogiendo sus largas melenas en coquetos y desenfadados moños.

Los actores Jared Lato, Leonardo Di Caprio y Chris Hemsworth, marido de Elsa Pataky, abanderan desde Hollywood esta tendencia. Por supuesto, cuenta con el beneplácito de David Beckham, el hombre que impone modas y decide tanto lo que se lleva como lo que no tiene ninguna posiblidad de funcionar. El futbolista del Real Madrid Gareth Bale también suele echar mano de este estilismo de fuerte predicamento en la comunidad 'hipster'. El 'man bun' sigue sin terminar de poner de acuerdo a los estilistas, pese a lanzar a la fama a Brock O'Hurn.

La historia de este preparador físico de 24 años afincado en Los Ángeles es increíble. A finales del año pasado se grabó un vídeo de 25 segundos recogiéndose su melena rubia en un moño al ritmo del rapero PartyNextDoor. Tras colgarlo en Facebook, logró cinco millones de reproducciones y 850.000 seguidores en Instagram, fama que O'Hurn espera utilizar para convertirse en actor. «¿Tanta gente me ha visto? ¿Y todo por atarme el pelo? Es una locura. Pero es genial», confesó. Con semejante proeza el 'man bun' no le llevó al cine, pero sí al mundo de la moda.

Pero, realmente, ¿este peinado sienta bien o queda como un tiro? ¿Es apto para todo tipo de hombres? Una encuesta organizada por la firma West Coast Shaving determinó que el 62% de las mujeres de Estados Unidos detesta este recurso al encontrarlo muy poco masculino. Los especialistas aconsejan a los hombres que decidan lucir melena al estilo 'samurái' una serie de pautas. «Si te lo pones demasiado alto o bajo te dará una apariencia femenina. Piensa en ese punto en el que, de frente al espejo, resulta invisible. Es el lugar perfecto y no lo definas demasiado. Aplica un producto fijador, trabájalo con las manos y ciérralo con una goma. No hace falta más. Bueno, sí. Tal vez un poquito de actitud y mucho, mucho ego», subraya Héctor Izquierdo, experto en belleza de la revista 'GQ'.