La Rioja

Cátedras de sombras

Cátedras  de sombras

«A fugitivas sombras doy abrazos», soñaba Quevedo al comienzo de uno de sus sonetos más celebrados. Antes de que E.L. James pervirtiese el concepto con su rosario de folletines sobre Grey, la sombra era una digna figura literaria que anticipaba momentos gozosos desde el mismísimo título. Miguel Delibes debutó con maestría en el oficio con 'La sombra del ciprés es alargada' y Carlos Ruiz Zafón triunfó como ningún otro escritor español lo ha hecho con 'La sombra del viento'.

Las sombras, como se ve, siempre han dado mucho juego a la hora de contar historias. Y sombras son lo primero que viene a la cabeza al contemplar la imagen tomada esta semana en Pyongyang, la capital de Corea del Norte. Las sombras que proyectan los cuatro vecinos de la capital coreana nos dicen que son gente laboriosa porque el sol aún no ha tenido tiempo de subir al cielo. Es la única pista que proporcionan porque la esencia de las sombras es precisamente mantener las cosas ocultas para que la imaginación haga su trabajo. En Corea del Norte, uno de los países más impenetrables que se conocen, seguro que saben mucho de sombras: puede que haya hasta cátedras.