La Rioja

Respuestas riojanas a los porqués del resultado electoral

Papeletas en uno de los colegios electorales habilitados en La Rioja el 26-J. :: F. díaz

Papeletas en uno de los colegios electorales habilitados en La Rioja el 26-J. :: F. díaz

  • El PP alardea del respaldo mientras el resto de partidos reparte culpas entre el miedo, la desmovilización y los sondeos

  • La oposición coincide (desde distintos prismas) en la polarización como clave para justificar el reparto en la comunidad y la dificultad de un gobierno de cambio

Ni siquiera sus contrincantes titubean en el análisis más reposado que sigue a las urgencias de la noche electoral: sólo hay un ganador, y es el PP. En España y en La Rioja. A partir de ahí, tanto PSOE como C's y Podemos comparten el disgusto porque las políticas populares tengan todos los visos de prolongarse, guardando también en su argumentario un capítulo para hacer valer un triunfo exiguo: el de la posición que conservan a pesar de la decepción del escrutinio.

El secretario general de Podemos en La Rioja atribuye el grueso de sus males al resto de los actores. «La campaña del miedo del PP, alimentada de forma irresponsable por C's y PSOE, ha hecho concentrar el voto hacia el lado más conservador», opina Francisco Javier Garrido, para quien la alianza con IU ha resultado fundamental a pesar de no alcanzar la suma preconizada. «La valoración no debe hacerse en relación al 20-D, sino sobre las encuestas de abril que nos daban una caída tras el desgaste en las negociaciones de Gobierno», prologa poniendo en valor desde esa perspectiva la consecución del escaño por parte de Sara Carreño y, reconociendo, eso sí, el fiasco derivado de unas altas expectativas. «La mayoría de las encuestas nos daban un resultado mucho más amplio y es fácil llevarse por los augurios», agrega sin poner en cuestión la confluencia con IU y el recorrido que pueda tener. «Es el camino correcto, aunque el objetivo va a costar más de lo que pensábamos», remacha.

En sintonía con esa valoración, el coordinador regional de IU cree que la «campaña de criminalización» ha funcionado. O en otras palabras: «Los tres partidos del régimen se han concentrado en atacar a Unidos Podemos, con el PSOE ejerciendo de tonto útil para reforzar al PP».

Para Diego Mendiola, si el efecto multiplicador augurado gracias a la alianza con el partido de Iglesias no se ha operado es debido a la desmovilización. «La baja participación ha penalizado a las fuerzas de izquierda», destaca el también concejal en Santo Domingo, que al igual que Garrido avala el acuerdo entre ambas fuerzas incluso sobre el resultado del 26-J. «Sin confluencia, hoy el PP tendría mayoría absoluta con C's». En el capítulo de autocrítica, Mendiola menciona lo que denomina 'efecto espejismo'. «El entusiasmo en cada uno de los actos ha sido tal, que se daba por hecho un voto que sin embargo el resto de los partidos se avergüenza en explicitar pero finalmente lo han llevado a las urnas», comenta alertando de los «recortes guardados en la nevera» que un Gobierno conservador aplicará una vez superada la efervescencia de la cita con las urnas.

¿Miedo o gestión?

El PSOE de La Rioja también bascula entre el reconocimiento de errores propios y la puesta en valor del resultado obtenido. Y, por supuesto, la mirada crítica al otro. «No hemos podido capitalizar el descontento de la sociedad», empieza asumiendo Francisco Ocón. El secretario de Organización de los socialistas riojanos lo achaca a la imagen pública de las diferencias internas mantenidas en la formación tras al 20-D -«la ciudadanía penaliza esos espectáculos», opina invitando a resolver las diferencias en privado- pero sobre todo a la actitud de Unidos Podemos. «El partido que sale peor parado por haber mirado más a sus intereses y que paga así el bloqueo a la investidura de Pedro Sánchez», reflexiona. El número '2' del PSOE en la comunidad autónoma no se muestra satisfecho con los resultados cosechados en La Rioja, si bien los pone en relación a la previsión de las encuestas. O como lo define, «la gestión de las expectativas» de una demoscopia demoledora a priori para sus siglas que finalmente no ha acertado en arrebatarle la posición como segunda fuerza. «Ya dijimos por activa y por pasiva que los datos que manejábamos no se correspondían con lo que vaticinaban los sondeos y cuyos responsables tienen ahora muchas explicaciones que dar». Sin dar excesiva trascendencia al descenso ahora en plazas donde el PSOE había superado en las municipales al PP -«el comportamiento del voto es muy distinto en función del tipo de elección»- Ocón hace recaer toda la carga sobre los populares. «Tendrán que hacer algo que tienen olvidado, que es dialogar con los diferentes», apunta en contraposición a su propio partido «que se ha demostrado como el único capaz de articular un Gobierno y entenderse con otras fuerzas».

A pesar del retroceso en votos y no lograr el pasaporte al Congreso para Pablo Baena, C's también mira la urna medio llena. «Hemos estado por encima de la media del partido a nivel nacional y nos consolidamos como el centro político en La Rioja», valora Diego Ubis. ¿Por qué entonces no ha alcanzado su objetivo? «Quizás nos ha faltado pedagogía para explicar que el C's era el voto útil de verdad y hubiera dado ese escaño que hoy sería vital para un gobierno reformista y serio», responde el portavoz parlamentario al tiempo que llama a «trabajar más» para suturar las costuras que muestra su formación. Entre ellas, las carencias en el voto rural y contrarrestar el discurso del miedo del PP. Ubis descarta que la gestión de las polémicas internas suscitadas en los últimos meses o el apoyo a un partido salpicado por la corrupción hayan penalizado sus opciones. «Nuestro objetivo es la regeneración, y los resultados se verán a largo plazo», dice remitiendo al balance final de la legislatura completa.

Ni aliento del temor ni concentración del voto, sino reconocimiento de un proyecto de largo recorrido que genera credibilidad. Así interpreta José Luis Pérez Pastor el triunfo de los populares en La Rioja y el conjunto de España. «No hay 7,9 millones de votantes miedosos, sino otros tantos que saben que el PP es sinónimo de recuperación, serenidad, libertad, empleo y consolidación del estado del bienestar», arguye el coordinador general y senador, que en clave regional destaca una implantación casi hegemónica «en intensidad y extensión». Una análisis que extiende en un tono crítico hacia la oposición a la vista de sus resultados. Desde la «política líquida» de Ciudadanos a la «constante caída» de los socialistas, pasando por un Unidos Podemos que ha fracasado en su intento en tromba de desbancar al PP.