Volkswagen tapó sus test en monos de emisiones diésel por resultar un fiasco

R. C.

Volkswagen intentó tapar los resultados de sus polémicas pruebas sobre emisiones diésel en monos, ya que mostraban que las de los vehículos recientes eran «más nocivas» que las de los antiguos. Así lo desveló ayer el diario alemán Bild.

Los resultados de estos experimentos, según sus fuentes, «no debían publicarse nunca» porque eran «demasiado devastadores». El periódico, asimismo, saca a la luz documentos internos del laboratorio estadounidense que los llevó a cabo.

«Enviamos este informe final hace varios meses y, según nos dijeron (de Volkswagen), no correspondía a sus expectativas». Así reza una nota de agosto de 2016 firmada por Jacob McDonald, a cuyo laboratorio recurrió la EUGT, el organismo de investigación financiado por Volkswagen, Daimler, BMW y el fabricante de equipos Bosch.

Esas pruebas, desveladas por The New York Times, se realizaron en 2015, según una fuente interna de Volkswagen consultada por AFP. Los animales eran encerrados en jaulas de vidrio donde inhalaban durante cuatro horas el gas emitido por un modelo 'Escarabajo (Beetle)' de Volkswagen y también una vieja camioneta de Ford, 20 años más antigua.

Los ensayos debían mostrar la inocuidad de los nuevos motores diesel. Por el contrario, revelaron que los animales que inhalaron emanaciones de un diesel en teoría más limpio «presentaban más señales inflamatorias que los que respiraron el antiguo», según un experto.

Tras conocerlo, McDonald propuso no mencionar los malos resultados en su informe final y, a la vez, insistir en la ausencia de peligro de «la antigua tecnología». El estudio fue enviado en junio de 2017 a la EUGT, que nunca lo publicó.

El Gobierno holandés, por su parte, también ha reconocido pruebas «no peligrosas» de inhalación de gases de motores en personas. Era, adujo, «para ver los efectos del humo de la calle» y las supervisaban médicos.

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