LA VOLATILIDAD POLÍTICA LO INVADE TODO

RAFAEL RUBIO

Los peores augurios sobre las consecuencias económicas de la crisis catalana están a punto de cumplirse, a la vista de las advertencias del Banco de España y con los datos que empiezan a conocerse del último mes. Y la Bolsa española, sin la alegría del resto de los mercados, es fiel notario de esta degradación, que ha cortado una recuperación económica y unas perspectivas claramente optimistas. Lo malo de todo esto es que la crisis ha entrado en una especie de montaña rusa donde las sensaciones cambian día a día. A la habilidad de convocar unas rápidas elecciones en Cataluña, le sucede el encarcelamiento de los miembros del hasta hace poco gobierno de la Generalitat, que decidieron no huir hasta Bruselas y asumir las consecuencias jurídicas. La volatilidad política lo invade todo y, en lenguaje para los inversores, nos encontramos con una situación de alto riesgo para los que decidan apostar por la Bolsa española, donde se ofrecen oportunidades de rentabilidad en poco tiempo, pero también de pérdidas.

El resto de los mercados europeos y americanos sigue a su ritmo, con una tendencia creciente, toda vez que se confirma el mejor escenario financiero: una subida de tipos, pero pasito a pasito. Habrá que confirmar esta estrategia con las decisiones que adopte el nuevo presidente de la Reserva Federal, tras la decisión de Trump de no renovar a Janet Yellen. Este escenario ha permitido que octubre, mes de sustos y sorpresas, termine sin provocar daño en los bolsillos de los ahorradores, que vislumbran ya un final de ejercicio positivo a menos que surja una catástrofe.

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