Las últimas catástrofes dejarán un impacto de hasta 200 millones en las cuentas de Mapfre

J. M. CAMARERO

madrid. El paso de los huracanes Harvaey, Irma y María por el Caribe y sur de Estados Unidos, así como los graves terremotos de Chiapas y Puebla en México, se dejarán sentir en el resultado atribuible de Mapfre para este año, con un drenaje que la propia aseguradora estima entre 150 y 200 millones de euros.

Esa es la previsión realizada por la compañía después de anticipar un incremento de los costes que deberá asumir, lo que implicará una rebaja en el cumplimiento de los objetivos marcados entre 2016 y 2018. En concreto, Mapfre «moderará» las expectativas en torno al ratio combinado -la siniestralidad frente a los gastos de la firma-, fijado en un 96%, y del ROE medio -rentabilidad financiera-, del 11%.

A pesar de las circunstancias tan complejas que han afectado a sus negocios en estas áreas del continente americano, la aseguradora insiste en que su política de gestión de riesgos contempla la posibilidad de que se registren estos huracanes o terremotos con una intensidad «incluso superior». Por eso, Mapfre considera que sus protecciones son «adecuadas» para cubrir las reclamaciones que puedan llegar.

Además, la firma mantiene una cobertura adicional vigente para eventos catastróficos en lo que queda de ejercicio. El modelo de protección de riesgos extraordinarios de Mapfre supone que, de producirse nuevos sucesos excepcionales durante el resto del ejercicio, éstos tendrían un impacto adicional menor en sus cuentas anuales. Sus acciones cayeron ayer un 3,17% en la Bolsa y acumulan un descenso del 9% en el último mes.

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