TRES VERDADES QUE ZUCKERBERG NEGÓ ANTE EL CONGRESO

El joven empresario representó por enésima vez una ceremonia del perdón sin cuestionar un ápice su modelo de negocio

Señor Zuckerberg, por muchos motivos, usted y la compañía que fundó representan el sueño americano». Así recibió el martes al consejero delegado de Facebook John Thune, el republicano que preside el comité de Comercio del Senado de EE UU, al dar inicio a ocho horas de interrogatorios en las dos cámaras del Congreso. Frente a un semicírculo de hombres (sobre todo) y mujeres de intimidatorio aspecto senatorial y pelo gris, el joven empresario de 33 años terminaba de instalar el cojín que usó para elevar su estatura. La personificación del sueño americano no lo parecía tanto, embutido en su traje con corbata y una compungida cara de circunstancia. Pero no nos dejemos engañar por las apariencias. Revestido de ceremonia del perdón, Zuckerberg en realidad concedió muy poco.

1. El modelo de negocio de Facebook es hacer dinero con nuestros datos. Y punto. Lo es desde que en 2002, en su habitación de estudiante de Harvard, Zuckerberg recopiló sin consentimiento las fotos de sus compañeros en la intranet de la facultad para crear Facemash, el antepasado de Facebook que invitaba a los alumnos a votar a los más guapos y guapas. La red social obtiene sus millonarios ingresos de la publicidad gracias al enorme volumen de información que acumula sobre sus 2.200 millones de usuarios. Así, la compañía obtuvo en el último trimestre de 2017 un ingreso medio por cada uno de esos usuarios de 27 dólares, un 35% más que el mismo periodo del año anterior. Los mercados lo tienen claro. Las acciones de Facebook subieron tras las comparecencias. «Facebook no es una comunidad, es un régimen de vigilancia unidireccional y extremadamente rentable», decía esta semana la socióloga Zeynep Tufekci en Wired.

2. A Facebook no le preocupa nuestra privacidad. No lo ha hecho nunca, pero saben que, tras Cambridge Analytica, la vulneración sistemática de nuestra privacidad es el pecado capital que los parlamentarios estadounidenses reprochan a Facebook. «Estamos hablando de los límites del derecho a la privacidad y de cuánto debemos revelar en la América moderna en el nombre de 'conectar a las personas alrededor del mundo'», dijo, en referencia al lema fundacional de Facebook, el senador demócrata Dick Turbin. Los gestos de arrepentimiento de Zuckerberg no son creíbles. Creó su empresa en el año 2004 y, ya en 2007, decenas de usuarios circularon una petición exigiendo mayor respeto a su privacidad. Ni caso. En 2011 la Comisión Federal de Comercio exigió a Facebook un mayor compromiso con la protección de datos. Nada, hasta hoy. La empresa ha anunciado que, 14 años después de su creación, va a facilitar el control del usuario sobre qué datos comparte. Pero ha dejado muy claro que no contemplan habilitar la opción de bloquear la obtención de data personal.

3. Zuckerberg no cree que sea necesario regular a los gigantes de Silicon Valley. Durante su comparecencia sorprendió introduciendo él mismo la idea de que quizás sea necesario regular Facebook. Fue un cínico ataque preventivo. Sabe que han perdido la batalla de la opinión pública. Hábilmente, Zuckerberg apeló al nacionalismo económico, tan en boga en la América de Trump, cuando advirtió que esa regulación «la tendremos que hacer de manera que las empresas americanas puedan innovar en esas áreas, porque si no nos pondremos detrás de competidores chinos». Regulen, pero no mucho, vino a decir. Sabe que se acerca el invierno de la regulación para los gigantes de Silicon Valley.

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