Ellas trabajan menos horas pagadas, pero el doble que ellos en casa

Rajoy aboga por salir del trabajo a las seis de la tarde en un país donde la conciliación familiar sigue siendo una tarea pendiente

LUCÍA PALACIOS

Madrid. Ellas trabajan más horas. Concretamente 63 horas y 36 minutos a la semana, siete más que ellos. Sin embargo, dedican menos tiempo al trabajo remunerado y más al no remunerado. Así, las mujeres que tienen un empleo destinaron una media de 33,9 horas a la semana en 2015, frente a las 39,7 horas de los hombres, según la Encuesta de Condiciones de Trabajo publicada recientemente por el INE. Sin embargo, dedicaron el doble de horas al trabajo no remunerado: 26,5 frente a las catorce horas de los varones. Y da igual que tengan un empleo a jornada completa que a tiempo parcial, en los dos casos trabajan gratis el doble. A su vez, también da igual que tengan pareja o no, que tengan hijos o no, empleo o sin él... En todas las situaciones trabajan más. Bien es verdad que cuando ambos ni tienen pareja ni hijos la brecha se reduce: trece horas frente a once.

«A pesar de que en los últimos años se ha conseguido una participación más equilibrada de hombres y mujeres en el mercado laboral, las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades familiares y domésticas», según constata el estudio del INE.

Y es que ellas emplearon 38 horas a la semana en el cuidado y la educación de sus hijos, frente a las 23 horas de los varones; otras 20 horas las dedicaron a cocinar o hacer labores domésticas, frente a las once de ellos, y 18 horas a cuidar a los mayores, frente a las catorce de los hombres. Solo se logra la paridad en el cuidado o educación de los nietos: aquí ya se implican por igual abuelos que abuelas y destinan 16 horas a la semana. Y esta falta de igualdad se percibe de igual manera para aquellas personas que no trabajan. Así, de los que alegan no tener un empleo por dedicarse a las labores del hogar, nueve de cada diez son mujeres. Por el contrario, la jubilación es una causa de inactividad mayoritariamente masculina: un 64,1% frente a un 35,8%, según datos extraídos de la EPA a cierre de 2017. Donde sí está parejo es en los estudiantes: la mitad de los que argumentan la formación para su inactividad son mujeres.

Así, es evidente que una causa importante de la desigualdad comienza en casa y, por tanto, la conciliación es uno de los principales retos que todavía están pendientes.

En este sentido, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, emplazó ayer al resto de fuerzas políticas a firmar un pacto por la racionalización de horarios y se mostró partidario de que los trabajadores puedan salir de sus oficinas a las seis de la tarde, tal y como ocurre en muchos países europeos. Este tema está siendo discutido en la mesa con sindicatos y empresarios, pero todo hace indicar que queda mucho camino todavía por recorrer.

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