El techo de gasto subirá por primera vez desde 2014 ante el empuje económico

Mateusz Zagorski

El Gobierno aprueba hoy el primer trámite para los Presupuestos de 2018 con una mejora que le permite negociar el apoyo de la oposición

DAVID VALERA MADRID.

Los Presupuestos Generales de 2018 darán hoy su primer paso con la aprobación en un Consejo de Ministros extraordinario del techo de gasto del Estado. A falta de conocer la cifra concreta, la gran novedad será que ese límite financiero se incrementará por primera vez desde 2014. Hacienda maneja un alza de alrededor del 1,3% hasta los 119.834 millones, lo que supondría un incremento de casi 1.500 millones respecto a los 118.337 millones de 2017. Sin embargo, todavía está lejos de los 133.259 millones de las cuentas públicas de hace cuatro ejercicios. En cualquier caso, la subida que se producirá supone un cambio de tendencia provocada por una mejora de la economía superior a la prevista -el Gobierno elevará también hoy tres décimas hasta el 3% la estimación del PIB para el próximo curso- y el repunte de los ingresos impositivos. Pero también por la necesidad de dar respuesta a las reclamaciones de los potenciales aliados del Gobierno como Ciudadanos, el PNV o Coalición Canaria para lograr su apoyo en el Parlamento. La posibilidad de aumentar el gasto le otorga más capacidad de maniobra en la negociación. Eso sí, el Ejecutivo tiene muy presente que los Presupuestos deben ser compatibles con la senda de déficit pactada con Bruselas, por eso el incremento estará muy medido.

La subida del techo de gasto se enmarca dentro de un contexto más favorable para el Gobierno desde el punto de vista económico. Así, juega con el mayor margen que le ofrece un horizonte en 2018 con un déficit por debajo del 3% (2,2% es el objetivo). Esto significa salir del programa de déficit excesivo de la UE y, por tanto, abandonar la estrecha vigilancia comunitaria y ganar flexibilidad a la hora de configurar los gastos presupuestarios. Entre las ventajas, por ejemplo, no estar expuesto a sanciones si hay un desvío del objetivo (siempre que no supere el 3%).

LAS CIFRAS

millones fue el techo de gasto de 2017, que se elevará en 2018 cerca de un 1,3%, unos 1
500 millones.
2,2
es el objetivo de déficit para 2018 que el Gobierno no quiere poner en riesgo con los Presupuestos.

Sin embargo, aunque ese escenario permita aflojarse un poco el cinturón, lo cierto es que el mayor uso de los recursos públicos está limitado por la regla de gasto. De hecho, esta normativa incluida en la Ley de Estabilidad se fijó para evitar que las administraciones aumentaran el gasto por encima del potencial de crecimiento del PIB. En la práctica supone que los ayuntamientos no puedan gastar todo su superávit o que el techo de gasto de 2018 no pueda crecer más de un 2,3% (límite de la regla de gasto para 2018).

El Ejecutivo elevará hoy hasta el 3% la previsión de crecimiento, lo que supone una mejora de tres décimas

«Esos objetivos permitirán que el año próximo España salga del déficit excesivo de la UE», afirmó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tras la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado jueves. En ese encuentro pudo comprobar el rechazo mayoritario de las comunidades al reparto de objetivos que obliga a las regiones a reducir su déficit a la mitad (del 0,6% en 2017 al 0,3% en 2018). Entre las nueve comunidades que pidieron «más equidad» en el esfuerzo fiscal y reprocharon que mientras a ellas se les exige una disminución del déficit del 50% la administración central sólo debe reducir su desfase un 36% el próximo año, se encontraban todas las regiones gobernadas por el PSOE.

Rechazo del PSOE

El 'no' de las autonomías socialistas anticipa el rechazo del principal partido de la oposición al techo de gasto en el Congreso, ya que se vota de forma conjunta a los objetivos de déficit. Una postura que difiere al apoyo que el PSOE otorgó al techo de gasto de 2017 y que, sin duda, es producto de la vuelta a la secretaría general de Pedro Sánchez. Sea como fuere, la negativa de los socialistas obliga al Gobierno a buscar mayorías alternativas en las Cortes.

Por ese motivo el titular de Hacienda lleva días negociando con los distintos grupos políticos el respaldo al techo de gasto, un trámite necesario para sacar adelante las cuentas públicas. En este punto el Gobierno se ha encontrado con la exigencia de Ciudadanos de una bajada del IRPF de alrededor de 2.100 millones a cambio de su apoyo. Desde el partido de Albert Rivera recuerdan que en el pacto para la investidura de Mariano Rajoy se recoge una disminución en los tipos de ese impuesto cuando el déficit se sitúe por debajo del 3%. Y la senda de estabilidad marca que en 2018 el déficit ya sea inferior a esa cifra.

Sin embargo, esta rebaja choca con la intención del Gobierno de usar la reducción de tipos en el IRPF como arma electoral y aprobarlos en el «último año de legislatura», como reconoció el propio Montoro. Pero la necesidad de contar con el respaldo de Ciudadanos para el techo de gasto ha hecho que Hacienda reconozca ahora que «estudia» algunas deducciones en el IRPF de cara al próximo ejercicio.

En cualquier caso, el Gobierno también se guarda la baza de la presión. Ya ha recordado que los Presupuestos de 2018 significarán nuevos recursos para las comunidades. El pulso se mantendrá hasta octubre, cuando se voten las cuentas públicas.

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