Santander prepara otra reducción de plantilla y oficinas dentro de un año

Una vez completada la integración del Popular en junio del 2019; prevé reducir el 32% los costes de la entidad adjudicada para el 2020

AMPARO ESTRADA MADRID.

Hace un año, el Banco Popular fue intervenido por la autoridad de resolución europea, fue la primera entidad intervenida por la Unión Europea. Ocurrió tras una llamada angustiosa del Consejo de Administración de la entidad al Banco de España a las tres y media de la tarde del 6 de junio avisando de que no tenía liquidez suficiente para abrir las puertas al día siguiente, según fuentes financieras. La Junta Única de Resolución decidió intervenirlo y abrir de forma urgente una subasta. Fueron horas frenéticas que acabaron con la adjudicación del Popular al Santander, que aunque tuvo el precio simbólico de un euro requirió una ampliación de capital de 7.000 millones por parte de la entidad que preside Ana Botín. En esa primera mañana, una vez adjudicado el banco, el Santander envió 13.000 millones de euros al Popular para proveer de liquidez suficiente a la entidad.

Cuando les llegó la invitación del FROB a participar en la subasta concretaron el valor negativo del banco en 1.600 millones y, por aplicación de la normativa de resolución, eso llevó a la pérdida total de la inversión de los accionistas y de los títulos de deuda subordinada. Esto es lo que ha provocado cientos de demandas (unas contra la Junta de Resolución, otras contra el FROB y otras contra el Popular por no informar bien en la ampliación de capital de 2016). El Santander ofreció a los 110.000 accionistas minoritarios del Popular compensarles con un bono si no litigaban. Acudió a la oferta el 78%, aunque los 30.000 que quedaron fuera tenían menos de 5.000 euros en acciones. La adquisición del Popular en subasta fue hace un año, pero el proceso continúa. Una vez culmine la fusión legal en septiembre u octubre, el Santander integrará sucursales del Popular en su sistema -el plan es comenzar en noviembre y acabar en junio del año que viene-. En julio ya no habrá marca Popular ni Pastor y el banco podrá emprender una nueva reestructuración con reducción de plantilla y de oficinas. Botín prevé reducir los costes del Popular un 32% entre 2018 y 2020.

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