Santander apuesta por atender con cajeros a los clientes sin sucursal en su municipio

La entidad, que ganó un 10% hasta marzo, iniciará la reestructuración de oficinas a final de año tras absorber por completo al Popular

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, se ha adentrado en la problemática que sufren 1,2 millones de ciudadanos, sin acceso a sucursales en sus municipios, para plantear una solución que pasaría por «la combinación de cajeros con el mundo digital», una alternativa que «puede ayudar» a resolver esta cuestión. Al mismo tiempo, tiene en cuenta la idea de la patronal bancaria (AEB) de desarrollar fórmulas de colaboración para que los bancos lleguen a los pueblos sin oficina de forma rotatoria, una posibilidad que «estudiará» con detalle. También ha puesto como ejemplo lo que ocurre en América Latina, con un alto grado de población sin banco, y «donde los cajeros son una solución». El grupo seguirá adelante con sus planes tras la absorción del Banco Popular, hace casi 12 meses, e iniciará a finales de año el proceso de fusión y cierre de sucursales, sobre todo en las zonas donde haya más solapamientos. Hasta el 31 de marzo, entre ambas entidades contaban con 4.481 oficinas, un 55% más que un año antes como consecuencia de la absorción. El banco no tiene previsto anticipar esta consolidación de sedes. «No hay cambios significativos», afirmó ayer Álvarez durante la presentación de los resultados trimestrales.

Lo que sí ha hecho la entidad presidida por Ana Botín es adelantar la fusión jurídica de las dos empresas -hasta ahora, Popular era una sociedad autónoma desde el punto de vista societario, así como Pastor y Popular Banca Privada-. Así lo comunicó a la CNMV, con una operación que estará finalizada en septiembre. José Luis Álvarez descartó cualquier compra de otro banco y aclaró que tras estabilizar al Popular, Santander «se está enfocando ahora en su principal fortaleza, la pyme y los negocios, donde el Popular está creciendo bien». Aunque aún no ha comunicado las cuentas de esa entidad, el consejero delegado señaló que mostrarán unos resultados «distorsionados» si se comparan con los del primer trimestre de 2017 cuando Popular aún era independiente.

El consejero delegado rechaza aplicar en el banco las políticas «agresivas» que llevan a cabo otras entidades en materia hipotecaria al ofrecer diferenciales por debajo del 1%, así como financiación por encima del 80%. «No estamos por que crezca el balance a cualquier precio si esto daña la rentabilidad», indicó. El Santander ha iniciado el primer trimestre con un beneficio de 2.054 millones de euros, un 10% más que un año antes. La fortaleza de su negocio en Brasil, que aporta un 27% de las ganancias, ha sido clave para comprender este crecimiento junto al avance de España, que se ha vuelto a situar como el segundo país que más aporta. Lo ha hecho tras obtener un beneficio de 455 millones -un 26% más- por la integración del Popular. En esa compra, Santander asumió unos créditos fiscales cuyo valor reconocido ahora es de 4.000 millones. Se trata de las pérdidas del Popular que el Santander se puede deducir en el Impuesto de Sociedades y que constituyen uno de los beneficios tributarios que también asumió en aquella operación.

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