Los resultados del 2017: la hora de la verdad para unas Bolsas ajustadas

Las cotizaciones lo están haciendo muy bien y llega el momento de comparar los precios de las acciones con las cifras de las compañías

CRISTINA VALLEJO MADRID.

A las Bolsas no les falta gasolina para seguir adelante en este 2018 después del fuerte avance de 2017. Pero ahora toca pasar el examen de los resultados y de las perspectivas que las compañías ofrezcan para el inmediato futuro. ¿Pueden ayudar las cuentas del pasado año a justificar los niveles que han alcanzado los índices?, ¿pueden incluso ayudar a que se vayan más arriba?, ¿o existe el riesgo de que se demuestre que las cotizaciones han ido muy lejos?

Los analistas son optimistas respecto al impacto de las cuentas empresariales en la Bolsa, con algún «pero». Así, Paul Ehlichman, gestor del LM ClearBridge Global Equity, afirma que los beneficios seguirán aumentando y apuntalando una fase alcista en el mercado impulsada por las ganancias, especialmente en EE UU, dado que allí buena parte de la rentabilidad desde los mínimos de la crisis se ha debido a la expansión de múltiplos. Una buena noticia si tenemos en cuenta que Jean Médecin, de Carmignac, explica que las expectativas de crecimiento de los beneficios están elevándose ahora a su mayor ritmo desde 2011, con el mundo emergente en cabeza. Aunque cuidado: Médecin señala que este 'momentum' se debería estabilizar en 2018, dado que la economía está alcanzado su zénit. Y ello exigirá al inversor ser selectivo por geografías y sectores, dado que algunos cíclicos han sobrerreaccionado a la boyante economía y podrían mostrarse vulnerables. Los expertos de Schroders ya observaron en 2017 una mayor dispersión, con recompensas a empresas con trayectorias sostenidas de crecimiento y castigos a las que no cumplían expectativas.

Los que marcan la pauta son los americanos, sobre todo ahora que se duda sobre cuánto más puede durar el ciclo en EE.UU.. Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank, comenta que su firma prevé un avance del 15,8% interanual en el beneficio por acción del S&P 500 del cuarto trimestre de 2017, lo que le convertiría en el mejor trimestre de los últimos 25. El consenso espera una subida más modesta, de un 11%. Beatriz Catalán, de Ibercaja, señala que las cuentas americanas han podido encontrar apoyo en un dólar más débil. Y recuerda que los inversores prestarán atenciónal impacto que tendrá la rebaja de impuestos de Trump.

Catalán estima que, por sectores, el tecnológico va a continuar sorprendiendo positivamente y espera que el sector financiero lo haga bien. Jiménez-Albarracín, además de prever crecimientos altos en los beneficios de las tecnológicas (+19%) y financieras (16%), espera que se disparen las ganancias de las energéticas. «Y ello es una maravillosa noticia, puesto que son los sectores con más peso junto al consumo, que se prevé que también se comporte bien», señala. Y añade que, por fundamentales, las cuentas justificarán los niveles actuales. Para que los índices de Wall Street vayan más allá, señala, las guías que ofrezcan las empresas tendrán que ser favorables. Como apuntan desde Schroders, si bien por un lado la reforma fiscal puede ayudar a impulsar en gran medida los beneficios, la normalización monetaria por parte de la Fed presionará los márgenes y la rentabilidad de las empresas.

¿Qué ocurrirá en Europa? Si en 2017 la macro sorprendió al alza, lo suyo es pensar que lo mismo tendría que ocurrir con los resultados empresariales, tal y como confía Catalán. Robert Griffiths, de Crédit Suisse, señala que si bien en 2017 las compañías de Europa se beneficiaron del crecimiento, tuvieron como fuerza contraria un euro fuerte. Pero, según M&G, tiene a su favor que los fundamentales aún no se han puesto en precio en las acciones europeas (las expectativas de crecimiento de los beneficios son bajas en exceso), ya que los inversores siguen aplicando primas de riesgo elevadas en Europa.

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