¿Rentabilidad por dividendo o cupones de bonos?

A los inversores que acuden a los mercados en busca de rentas puede empezar a compensarles buscar oportunidades en la renta fija

CRISTINA VALLEJO MADRID.

Con la reciente subida de los intereses de los bonos, que se prevé que continúe, al inversor, no al más conservador, pero sí al de perfil moderado, se le plantea el dilema de si le conviene apostar por la rentabilidad por dividendo o por los ya más atractivos cupones de la renta fija.

Victoria Torre, de Self Bank, cree que las dos estrategias son compatibles, sobre todo si en Bolsa se escogen compañías con dividendos sostenibles y si con los bonos se tiene cuidado, puesto que a veces el incremento de los rendimientos no obedece sólo a la subida cíclica del precio del dinero, sino al incremento del riesgo de crédito. Torre señala que, hoy por hoy, la rentabilidad por dividendo es más competitiva que los intereses de la renta fija, aunque también avisa de que se asume más riesgo con la Bolsa que con la deuda.

Natalia Aguirre, de Renta 4, añade que en España y en Europa la rentabilidad por dividendo sí bate, y con creces, a los retornos de la renta fija. El mercado de deuda soberana europea da un interés de entre el 0,5% y el 1,5%, según el país del que hablemos, mientras que la rentabilidad por dividendo de los principales índices oscila entre el 2,7% del Dax alemán y el 3,73% del Ibex-35. Además, dentro del selectivo español, hay un buen puñado de compañías cuyo dividendo renta más de un 4%.

Félix López, de Atl Capital, plantea, por ejemplo, el caso de Telefónica, extrapolable a otros, como los de Red Eléctrica, Enagás, BME, Endesa, en España, o los de Daimler y Total, en Europa. Son, en general, compañías que se financian barato en el mercado de deuda, lo que implica que lo que tienen que remunerar a los inversores en su deuda es poco, entre un 1% y un 2% (el rendimiento de un bono a nueve años que Telefónica emitió en enero es de un 1,44%), mientras que su rentabilidad por dividendo es muy atractiva (de cerca de un 5% en el caso de la operadora).

Algunos de estos valores los tiene Aguirre en su cartera de alta rentabilidad por dividendo y otros más: Enagás, Endesa, Iberdrola, Atresmedia, Repsol, Telefónica, Merlin y BME.

Según Félix López, no sólo por rentabilidad por dividendo las acciones de Telefónica son más atractivas que sus bonos, sino que además, por el momento del ciclo en que está el Viejo Continente (aún pendiente de la retirada de estímulos del BCE), en la renta fija en euros hay más que perder que que ganar. Así, según López, si bien la rentabilidad por dividendo se encuentra en su media histórica, su prima sobre el rendimiento de los bonos sí está en máximos históricos. Por ello, según el estratega de inversiones Víctor Alvargonzález, en Europa aún no hay inversores que se planteen cambiar sus inversiones en renta variable por la renta fija.

En EE UU la deuda sí compite

Otra cosa sucede en EE UU. Algo que está mirando López es una emisión a dos años de Telefónica en dólares que proporciona un rendimiento del 3,30%. Este interés tiene algo más de atractivo frente a las acciones de la compañía, más volátiles y sin retorno asegurado. Cuando se invierte teniendo como criterio el dividendo, hay que recordar que éste puede verse anulado por la caída de la acción.

Para Alvargonzález, sí tiene sentido plantearse invertir en renta fija americana en contraposición con la Bolsa. De hecho, afirma, ésta es la pregunta que se están haciendo los gestores estadounidenses: si han de invertir en una cesta de bonos del Tesoro, que da una rentabilidad media del 2,5%, o en un 'mix' de títulos de deuda pública y deuda corporativa de alta calidad, para llegar a un rendimiento del 3%. «Los grandes inversores americanos se preguntan: '¿Me parece suficiente una rentabilidad del 2,5%-2,7% y, así, reducir la volatilidad de la Bolsa?'». Pero, además de esto hay que analizar las perspectivas de los beneficios: «En la medida en que vayan mejorando los resultados empresariales, ello constituye un antídoto contra el trasvase de dinero de la renta variable a la fija, asegura. «Si no hay crecimiento de los beneficios, no hace falta pedirle mucha rentabilidad a la renta fija, pero si las ganancias de las empresas siguen al alza, se eleva el listón de lo que se le pide a la deuda», asegura.

Thor Vega, de Gesconsult, señala que, si alguien es optimista con la Bolsa, no ha de fijarse en las acciones con alta rentabilidad por dividendo, puesto que suelen comportarse peor que las cíclicas en los buenos momentos de Bolsa. Así, mientras dure la bonanza, se inclina por acciones ligadas al ciclo. Y, en cuanto a los bonos, en un escenario macro positivo, sólo los aconsejaría a inversores que buscan estabilidad o reservar liquidez en busca de una oportunidad de inversión.

Cuidado con la divisa

Si la deuda europea no es competencia para los dividendos del Viejo Continente, la americana sí puede ser una alternativa para los inversores europeos. Como constata Alvargonzález, en los plazos cortos, los títulos americanos proporcionan un importante plus frente a los europeos.

Pero si un inversor europeo se deja tentar por ese diferencial de rentabilidad que ofrece la deuda americana y la prefiere a los dividendos, hay un factor más a vigilar: el dólar. La evolución de la divisa puede tanto sumarle como restarle (hasta anularle) rentabilidad a su inversión. Aguirre señala que cuando el tipo de cambio con el euro estaba en 1,25 unidades, muchos inversores compraron deuda americana sin cubrir la divisa. Pero dice que a 1,20 tomar esa decisión es más difícil. Bien es verdad que ahora hay factores, como el debilitamiento de la economía europea, que en teoría deberían apoyar al dólar. Para Alvargonzález, el euro ha tocado techo en 1,25 unidades, cree que existe una mayor probabilidad de que el dólar siga apreciándose a que ocurra lo contrario y señala que que ahora un inversor del área euro que invierta en EE.UU. asume un menor riesgo divisa. Pero López plantea la posibilidad de que el euro gane posiciones si Europa avanza en su proceso de normalización monetaria.

Otra opción para los inversores europeos de lograr rendimientos con la deuda superiores a la rentabilidad por dividendo puede ser la deuda emergente. No en vano, ofrece retornos de entre un 4% y un 6% a diez años, en líneas generales, y hasta un 8% en algún caso, en moneda fuerte y muy por encima de esos niveles en moneda local. Pero, para Alvargonzález, constituye una tentación peligrosa, también por el riesgo divisa, aunque depende del país del que se trate.

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