La primera piedra del despliegue de las nuevas redes de 5G, a punto

Dos personas prueban varios móviles en la última edición del Mobile World Congress en Barcelona. :: inés baucells/
Dos personas prueban varios móviles en la última edición del Mobile World Congress en Barcelona. :: inés baucells

El Gobierno comienza en febrero las licitaciones de más frecuencias para las operadoras, que traerán una inversión de 1.500 millones hasta 2019

J. A. BRAVO MADRID.

El edificio de lo que se ha dado en llamar como súper banda ancha móvil ya ha empezado a edificarse y España, aunque no quiere demorarse, tampoco prevé estar en los puestos de avanzada. Hablamos de lo que se conocen como redes 5G, donde el Gobierno prefiere ir fijándose en la experiencia de otros.

«Con un estándar internacional pendiente -en diciembre se aprobó uno provisional sobre el soporte de las redes de 4G- tampoco se puede hacer el despliegue entero», ha argumentado el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, aunque asume que «se irá avanzando en lo que se pueda».

MUCHA MÁS VELOCIDAD

El primer paso importante prevé darse en marzo, con la subasta de espacio en las bandas de 1,5 gigahercios (GHz) -ahora desocupada en gran medida- y 3,5 GHz -entre los 3,4 y 3,6 GHz hay distintas concesiones de comunicaciones electrónicas que vencen entre 2020 y 2030, además de reservas del Ministerio de Defensa- llamadas a ser el primer refugio del 5G en España. Los siguientes se encuentran en las bandas de 700 MHz y 26 GHz, aunque para licitarlas habrá que esperar, salvo sorpresa, a 2019 e incluso puede que principios de 2020.

El 19 de febrero finaliza el plazo de consulta pública que dio el Ministerio para «recabar propuestas e información relevante que contribuya a diseñar» el Plan Nacional 5G -ya existe, aunque todavía no es definitivo-, así como el calendario para usar las frecuencias necesarias. Las aportaciones están abiertas, desde administraciones públicas a operadores y empresas, pasando por asociaciones de consumidores.

Después conoceremos los detalles de ese programa, incluido qué pasa con el llamado segundo dividendo digital. Básicamente se trata de mover a otra banda las cadenas de TDT (habrá que resintonizarlas), pues para desarrollar el 5G se prevé liberar las frecuencias de 694 a 790 MH, y al menos una de cada cuatro teles emiten en torno a los 700.

La UE obliga a todos sus Estados a concretar sus planes de despliegue este primer semestre, aunque la liberación total de las frecuencias necesarias podría demorarse dos años, hasta el 30 de junio de 2020. La banda de los 700 MHz permite coberturas geográficas muy grandes, de modo que es ideal para extender las redes 5G de forma masiva. Las frecuencias en torno a 26 GHz, por su parte, son capaces de llegar a velocidades muy altas (hasta 10 gigas por segundo) pero su cobertura está limitada por debajo de los 100 metros.

Por eso en el departamento de Nadal no ven prioritario su desalojo -aunque ven «complicado» llevarlo más allá de los plazos de la UE- e incluso estiman que el desarrollo comercial del 5G podría empezar en España sin ellas. Las operadoras también prefieren esperar a 2019 e incluso 2020, pero siempre que para entonces estén liberadas del todo.

La clave, según coinciden las tres grandes (Telefónica, Vodafone y Orange), es que estén disponibles para su uso «inmediatamente» después de entregar las licencias. Y es que, como se ha quejado el consejero delegado de Vodafone España, Antonio Coimbra, «no tiene sentido económico» subastarlas si antes no se ha asegurado que están libres.

Un precedente «muy malo»

Es justo lo que pasó con el primer dividendo digital, cuando tras adjudicarse entre las 'telecos' la banda de 800 MHz ocupada por la TDT tuvieron que pasar años hasta su disponibilidad plena. «El precedente fue muy malo», ha reconocido el secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, José María Lasalle, además de advertir de que esta vez la transición ha de ser «más sensata y tranquila», amén de «nada disruptiva», para «no repetir errores del pasado».

En juego hay mucho dinero. En España, según los analistas de Barclays, se estima una inversión por las operadoras de 1.535 millones de euros solo en las dos principales subastas (285 millones en la franja de 3,4 a 3,6 GHz, y otros 1.250 millones para los 700 MHz). En Alemania se esperan captar 2.000 millones y en Italia cerca de 2.500.

Si añadimos el coste posterior de despliegue de las redes y sumamos a todos los países de la UE, la inversión global superará los 200.000 millones de aquí a 2020, estima el consejero delegado de Orange, Stephane Richard. «El 5G no es solo velocidad -aunque en teoría multiplicará por diez la del actual 4G y triplicará (de 10 a 20 Gbps) la de la fibra en el hogar-, también es el inicio de una economía digital». «Transformará todos los aspectos de la vida», ha llegado a decir el vicepresidente de la CE para el mercado digital único, Andrew Ansip.

En esa línea abunda el presidente de Telefónica España, Luis Miguel Gilpérez, al destacar el «uso industrial» de esta súper alta conectividad. Según la Comisión Europea, los beneficios estimados en los cuatro sectores más productivos (automoción, salud, transporte y las 'utilities' -gas, electricidad, agua, autopistas...-) crecerían hasta los 62.500 millones directos en 2025, y 113.000 si se suman las ganancias indirectas. Y en estas últimas se prevén en España hasta 14.600 millones.

gigabit por segundo (Gbps) es la velocidad máxima de descarga que podría alcanzarse en una red 5G en condiciones ideales, frente a 10 Gbps para subir archivos.

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