La UE pretende blindarse desde julio del acero que no quiere Trump

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

La Comisión Europea quiere mover ficha a corto plazo para blindarse de las consecuencias que la guerra comercial decretada por Donald Trump puede ocasionar en territorio comunitario, en su mercado interior. El daño de los aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio ya está hecho. Lo que el sector está pidiendo es activar los mecanismos necesarios para que todo ese material que antes se exportaba a Estados Unidos procedente de China, Brasil o Canadá acabe en la UE provocando un doble daño a la industria comunitaria. Cecilia Malmström, la comisaria europea de Comercio, anunció ayer que están «contemplando seriamente» la posibilidad de activar «las primeras medidas provisionales». «La forma que tomarían todavía se está debatiendo» matizó. Quizá «mediados de julio». El guiño al sector es considerable ya que la investigación para determinar si los nuevos flujos comerciales están distorsionando el mercado europeo comenzó el 26 de marzo y no se prevé que termine hasta finales de año (se están analizando 26 tipos diferentes de acero).

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