Popular perdió 13.560 millones en 2017, la mayor parte por sanear el 'ladrillo'

Ana Botín y su número dos mejoraron su sueldo casi el triple que el consejo del Santander, con 10,6 y 8,9 millones, respectivamente

D.VALERA MADRID.

El Banco Popular acabó 2017, su año más negro que culminó con su resolución y un agujero de 13.560 millones de euros. Así consta en el informe financiero anual de Banco Santander remitido ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El grueso de esas pérdidas se deben al saneamiento del 'ladrillo'. Precisamente, los activos tóxicos fueron una de las causas de que la entidad fuese absorbida el pasado ejercicio por el Banco Santander con el precio simbólico de un euro después de que la Junta Única de Resolución (JUR) determinara en junio que la sociedad era inviable.

Las enormes pérdidas registradas por el Popular lo sitúan entre los peores resultados de una empresa española. Un récord negativo que encabeza Bankia con los 19.056 millones de pérdidas de 2012, justo el curso en el que fue nacionalizada.

Por tanto, la mayor parte de los números rojos del Popular, hasta 12.218 millones, ya estaban reflejados en las cuentas del primer semestre de la entidad. Unos resultados derivados del saneamiento del balance aplicado por el Santander mediante la depreciación de la cartera inmobiliaria.

Además, la compañía compradora también elevó las provisiones para la insolvencia de activos, una manera de cubrir parte de la exposición del 'ladrillo'.

En la memoria anual presentada ayer también se muestra que Popular apenas aumentó en 37 millones sus pérdidas tras ser adquirida por la entidad presidida por Ana Botín. Un incremento de los números rojos provocado por un cargo de 300 millones por la integración de ambas entidades.

Sin este ajuste el Popular ganó 263 millones entre el 7 de junio (fecha de la resolución y adquisición por parte del Santander) y el 31 de diciembre de 2017.

Los depósitos de los clientes

En cualquier caso, el convulso ejercicio pasó factura al Popular en los depósitos de los clientes, cuyos importes se redujeron de 77.282 millones en 2016 a los 64.960 millones del pasado curso. Asimismo, la entidad gestiona 9.619 millones en fondos de inversión y 4.600 millones en fondos de pensiones.

Por otra parte, Santander también remitió ayer a la CNMV los sueldos de sus ejecutivos. La presidenta de la entidad, Ana Botín, ganó 10,58 millones, un 6,9% más que en 2016. Una retribución que se divide entre los 7,87 millones de sueldo y 2,71 millones de su aportación a su plan de pensiones. Por su parte, el consejero delegado, José Antonio Álvarez, obtuvo 8,9 millones, un 6,8% más; (6,44 millones de sueldo y 2,5 millones del plan de pensiones).

La revalorización de los dos máximos dirigentes fue casi el triple que la del consejo de administración, cuya remuneración ascendió a los 26,6 millones, un 2,86% más.

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