POCA BURBUJA INMOBILIARIA Y MUCHA DEUDA

RAFAEL RUBIO ANALISTA DE MERCADOS

Preocupa la imagen de la policía entrando en las oficinas de un chiringuito financiero, deteniendo a casi ochenta personas; inquieta que los precios de las viviendas de las grandes ciudades se hayan disparado de nuevo. Nada de ello debía sorprendernos a la vista del informe que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado esta semana advirtiendo de que la deuda está por encima de los niveles récords del 2009. Todos recordamos que hubo un consenso entre todas las instituciones y centros de análisis del mundo sobre la causa de la más reciente crisis: el excesivo endeudamiento de familias, empresas y Estados. Según el FMI, la deuda global asciende hoy a 160 billones de dólares, equivalente al 225% del producto interior bruto (PIB) normal, lo que supone que deberíamos trabajar 27 meses seguidos, sin consumir ni asumir gasto alguno, sólo para pagar la deuda que tenemos contraída.

Como hay dinero en el sistema, este escenario resulta propicio para que los chiringuitos financieros reaparezcan y ofrezcan rentabilidades imposibles y estafas seguras. Por otro lado, la falta de alternativas de inversión lleva a ahorradores/inversores a fijarse en los inmuebles, que ofrecen, vía alquiler, altas rentabilidades. Sin embargo, no tiene sentido hablar de burbuja inmobiliaria como la del pasado por varios datos: la banca no está dando crédito a los promotores inmobiliarios; en consecuencia, se están construyendo 90.000 viviendas al año, lejos de las 700.000 que se contabilizaron en pleno boom; finalmente, el crédito en España lleva nueve años creciendo por debajo del aumento del PIB, anomalía que se corregirá pronto, pero que imposibilita que llegue a formarse una burbuja como la del pasado.

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