EL PETRÓLEO, CONTRA EL AHORRO Y EL CRECIMIENTO

RAFAEL RUBIO ANALISTA DE MERCADOS

Crece la preocupación en los últimos días de los ahorradores más conservadores ante la caída de la renta fija, incluso de los activos con duración más corta. Al tiempo, los ahorradores de perfil más equilibrado y agresivo viven un escenario de fuerte volatilidad en la renta variable con los valores bancarios en la cresta de la ola. Gran parte de esta situación viene marcada por la evolución del precio del petróleo desde que Trump decidiera romper el acuerdo con Irán. No debe considerarse una casualidad que desde entonces el precio del crudo haya superado ampliamente los 60 dólares por barril, nivel a partir del cual comienza a ser rentable una parte importante de los yacimientos estadounidenses, lo que se ha traducido también en un nuevo impulso de sus mercados bursátiles.

Europa y, particularmente, España sufren las consecuencias de su dependencia energética y la amenaza de un menor crecimiento. En niveles mínimos de tasa de ahorro en nuestro país, una subida del precio del petróleo drena todavía más los recursos de los que pueden disponer nuestros hogares. Ello afecta a los sectores de consumo cíclico y a empresas eléctricas y telefónicas. Por otro lado, la subida del precio del petróleo es una variable decisiva para el incremento de la inflación con tipos de interés más altos, que están teniendo un efecto devastador en los activos de renta fija adquiridos con anterioridad. El problema es que no hay alternativas claras para ese patrimonio financiero en un momento en el que se escuchan los cantos de sirena del sector inmobiliario con unos precios que llevan 16 trimestres seguidos de subida ininterrumpida.

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