Patronal y sindicatos, ante el reto de nuevas relaciones laborales

La huelga de los 'riders' de Deliveroo destapa el problema contractual de estos «prestadores de servicios a demanda»

J. A. BRAVO MADRID.

Uno de los aspectos que más controversia está levantando en el negocio de las grandes plataformas de la economía social es la situación laboral de sus «productores de servicios», tecnicismo usado para definir a las personas que buscan un empleo remunerado con ellas. Uno de los ejemplos más gráficos puede ser el de los repartidores de Deliveroo, firma británica de envío de comida a domicilio presente en España desde 2015. Hablamos de sus 'riders', los mensajeros que llevan los pedidos. Hoy realizarán su tercer día de paros parciales en protesta por los «abusos» que dicen estar sufriendo por este modelo de «empleo bajo demanda» en el que operan, un fenómeno que según algunas previsiones podría llegar a duplicarse en un plazo de cuatro años.

Estos ciclomensajeros -también hay motoristas, aunque en proporción menor- están registrados como autónomos y, en principio, solo les une una relación mercantil con la plataforma que haría de intermediaria entre los locales de restauración, los clientes y los propios 'riders', a los que se paga solo por cada pedido entregado.

El argumento de esas compañías digitales para no contratarlos como personal laboral al uso es que ellos eligen su disponibilidad de trabajo. Pero los mensajeros se quejan de que, «en realidad, estas supeditado a la forma en que la empresa elabora las jornadas, y como cada vez hay más repartidores, terminan tirando abajo los precios».

Sin contrato... ni contacto

Pero Deliveroo no firma contrato alguno. Todo el proceso se gestiona a través de una aplicación vía internet, donde los 'riders' eligen turno y solo saben qué la empresa prescinde de sus servicios cuando les desconecta de ella. Tiene correo electrónico, pero no teléfono de contacto con la plataforma, que solo les recibiría con cita previa.

La duda que se plantean los expertos es si estamos ante una relación laboral abusiva, y por ello ilegal en principio, o un ejemplo más de un nuevo modelo de trabajo precario que amenaza con extenderse en este siglo XXI. Para el sindicato CGT es lo segundo: «Un empleo al margen de la legalidad vigente y también del derecho laboral».

«Que estos trabajadores se hagan autónomos -apuntan desde CC OO- es una manera de precarizar el empleo, y lo peor es que se hace como un sistema a seguir». «Los márgenes de beneficio -apostillan ambas centrales- están, sobre todo, en una explotación laboral de las personas que tienen a su cargo, y no solo pasa en España».

En UGT hablan de «falsa economía colaborativa» en firmas como Deliveroo, Glovo o Just Eat. De Uber y Cabify también se han hecho criticas parecidas y por eso el nuevo líder de CC OO, Unai Sordo, aboga por que los sindicatos entren a representar a estos colectivos que no tienen relaciones laborales «clásicas». Mientras, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, se limita a apuntar que «no podemos decir que no avancen las tecnologías».

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