La OCDE mejora el PIB de España al 3,1% en 2017, pero advierte del impacto de la crisis de Cataluña

El organismo reduce una décima el avance del PIB para 2018 hasta el 2,3% y prevé una disminución de la demanda interna y del sector exterior

DAVID VALERA MADRID.

España seguirá a la cabeza del crecimiento europeo en 2017, aunque a partir del próximo curso la velocidad perderá brío. Una desaceleración que podría agravarse más de lo esperado por la crisis de Cataluña. Así lo advirtió ayer la OCDE en su informe sobre perspectivas mundiales. El organismo internacional se sumó al consenso de que España mantendrá un incremento del PIB del 3,1% este año, lo que implica una mejora de tres décimas respecto a la estimación anterior. Un avance que coincide con el determinado por el Gobierno, el FMI y otros centros de estudios.

La institución dirigida por Ángel Gurría no duda en definir como «sólido y equilibrado» el crecimiento durante este ejercicio gracias al empuje de la demanda interna y también a la mayor contribución del sector exterior de la mano del récord de exportaciones. De hecho, el organismo destaca que por tercer año consecutivo la economía superará la barrera del 3%, casi el doble que la media de la zona euro.

Sin embargo, el informe también constata una ralentización a partir de 2018, en línea con las previsiones del propio Ejecutivo. De hecho, reduce una décima la estimación de crecimiento para el próximo curso hasta el 2,3%, la misma cifra calculada por el Gobierno tras revisar a la baja (tres décimas) las proyecciones por las tensiones en Cataluña. Precisamente, la OCDE advierte sobre el impacto que la incertidumbre por la situación política en esta región puede tener en la confianza de consumidores y empresas «lo que dificultaría la demanda interna más de lo previsto». Es decir, afectaría al motor del crecimiento. Para 2019 prevé un avance del PIB del 2,1%.

El informe subraya que el avance de la economía en 2017 se basará en la demanda interna y en la aportación creciente del sector exterior. Un comportamiento que superará la media de la zona euro (2,4%) o el previsto en EE UU (2,2%). Sin embargo, el documento señala que, al margen del impacto final de Cataluña, los vientos de cola que han impulsado la velocidad de crucero en los últimos años empezarán a flojear a partir de 2018. En concreto, el organismo internacional apunta a que los factores externos que han beneficiado a España como los bajos precios del petróleo o el impacto de la reforma fiscal, reducirán su fuerza. Sólo se mantendrá, y no por mucho, la política expansiva del BCE.

De esta forma, para 2018 y 2019 la OCDE prevé una moderación de la economía «a medida que se desacelera el ritmo de crecimiento de la demanda interna». Es más, el informe prevé que esta variable -la más importante para el crecimiento- se ralentice los próximos ejercicios al pasar del 2,6% en 2017 al 2,1% en 2018 y al 2% en 2019.

Una moderación que no logra compensar la aportación del sector exterior, que también perderá fuelle. De hecho, aunque el documento calcula que las exportaciones avanzarán un sólido 6% en 2017, se desacelerarán al 4,6% en 2018 y al 4,3% en 2018. De esta forma, la contribución al PIB de la demanda externa se reducirá de un 0,6% este año a un 0,3% en 2018. Asimismo, el organismo indica que para aumentar el crecimiento de la productividad en España «se deben priorizar las reformas estructurales adicionales para fomentar la inversión en innovación».

En cuanto al empleo, el organismo estima que el desempleo se reducirá hasta el 17,2% en 2017, lo que supone una mejora de tres décimas respecto a la proyección anterior. Asimismo, calcula que el paro caerá al 15,4% en 2018 y al 14% en 2019. En cualquier caso, el organismo que agrupa a las economías más desarrolladas recuerda que se trata de tasas que doblan la media de la zona euro. Para paliar esta situación la OCDE vuelve a las recetas clásicas de limitar la dualidad del mercado laboral. En este sentido, apuesta por «reducir la brecha en los costes de despido entre los contratos indefinidos y temporales».

Déficit y deuda

La OCDE estima que España acabará el año con un déficit del 3,2% teniendo en cuenta la ayuda a la banca, lo que implica que sin este concepto cumplirá el objetivo del 3,1%. Asimismo, prevé que el déficit se reduzca al 2,4% en 2018, lo que supone dos décimas más que lo pactado con Bruselas, aunque también serviría para abandonar el programa de déficit excesivo de la UE. En 2019 el desfase entre ingresos y gastos se situaría en el 1,5% del PIB. Además, el informe constata la lenta reducción de la deuda pública que cerrará en el 98,6% del PIB este año, lo que supone ser más pesimista que el Gobierno, cuyo objetivo es el 98,1%. Para 2018 el pasivo apenas disminuirá al 97,2% y en 2019 al 95,7%.

Asimismo,el informe también señala los peligros para el sector exterior español en caso de un auge del proteccionismo en el comercio internacional o de un impacto mayor del esperado del 'brexit', cuyas consecuencias empezarán a notarse a partir de 2018.

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