La obligación de provisionar más por impagos encarecerá el crédito en 2018

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, durante una comparecencia en el Congreso. :: e. naranjo / EFE/
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, durante una comparecencia en el Congreso. :: e. naranjo / EFE

La nueva circular prevé elevar las dotaciones de la banca un 13%, con 2.600 millones más, por resultar más restrictiva al riesgo de morosidad

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Las exigencias regulatorias para evitar otra gran crisis en la Eurozona pueden provocar un incremento de los intereses que los bancos aplican en productos como las hipotecas a partir de 2018. Así ocurriría al aplicar la nueva circular contable del Banco de España, que ayer se publicó en el BOE. En ella se endurecen las condiciones para que las entidades reserven más dinero ante posibles casos de impago de sus créditos. Y al tener que dotar más cuantías para ello sus resultados sufrirán, así como el margen de intermediación que establecen con unos tipos de interés «que tendrá que aumentar», avisan en el supervisor.

El alza de los precios de las hipotecas será el efecto más visible. No obstante, puede no implicar un alza de los diferenciales hipotecarios sino, por ejemplo, una mayor comercialización de fórmulas como los tipos fijos, con las que el banco se asegura un rédito estable a medio y largo plazo para evitar vaivenes del euríbor y cumplir con la regulación.

De hecho, desde el supervisor estiman que la circular no tiene por qué afectar «de forma relevante» a la concesión de préstamos. Creen que en el contexto actual hay otros factores que influyen mucho más en la evolución del 'stock' hipotecario, como el desendeudamiento de las familias o la todavía incipiente recuperación inmobiliaria.

A lo que se enfrentarán las entidades desde el 1 de enero será a un incremento de las provisiones que hasta ahora hacían según la anterior circular de 2004, y que supondrá un impacto tanto en la reservas que ya han dotado como en sus cuentas a partir de 2018. En concreto, en el Banco de España estiman que las provisiones a realizar podrían incrementarse en el entorno de un 13%.

El año pasado, las dotaciones de todos los bancos ubicados en España alcanzaron los 20.000 millones de euros, por lo que ese alza podría suponer una factura de otros 2.600 millones de euros más. Es una estimación provisional, pendiente de cómo evolucionen las dotaciones este año, así como de las condiciones del mercado y la situación que tenga cada una de las entidades.

Reservas vs resultados

Por otra parte habrá un impacto en el capital regulatorio (CET 1), que detraerá unos 45 puntos básicos al ratio actual, aunque se podrá diferir en cinco años para evitar un mal mayor. Al ser un cambio de criterio contable, para adaptar las nuevas dotaciones a las ya realizadas se cargarán a las reservas hasta ahora constituidas. Eso sí, en los créditos que se firmen a partir de enero de 2018, el incremento de las provisiones se detraerá directamente a la cuenta de resultados de cada banco.

El impacto llegará básicamente porque se pasa de un sistema de pérdidas incurridas por morosidad a otro de pérdidas esperadas. Así, se endurece el tratamiento de los créditos «en vigilancia especial». Esto es, aquellos que estarían entre los normales, que no ofrecen dudas de su pago, y los dudosos, cuyos titulares han dejado de abonar varias cuotas.

Para esos préstamos intermedios, que pueden presentar las primeras dudas sobre su cobro futuro, el banco estará obligado a calcular su posible pérdida como si hubiera probabilidad de impago durante toda la vida del crédito, y no solo por 12 meses como hasta ahora. Así, «cuanto más largo sea el horizonte temporal de la hipoteca, por ejemplo, mayor será la provisión a realizar», explican desde el Banco de España.

Otra de las novedades contables es que los bancos no solo van a tener en cuenta la información histórica sobre el cliente y sus pagos al valorar un crédito para su posible provisión. También deberán estimar las condiciones futuras macroeconómicas como la evolución del PIB, la tasa de paro, el mercado inmobiliario o la inflación, entre otros factores que ahora no son obligatorios. En consecuencia, en muchas ocasiones se tendrá que provisionar más cuando la economía vaya a ir peor, lo que puede influir en un círculo vicioso que una las reservas de la banca con las expectativas del país.

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