LA MOVILIDAD FACILITA EL EMPLEO

El número de personas que nunca han cambiado de provincia para buscar trabajo es muy alto

EL INE ha elaborado la Estadística de Movilidad Laboral y Geográfica, que describe los traslados entre comunidades en busca de trabajo. Si los contrastamos con los de la Estadística de Ventas y Salarios de las Grandes Empresas de la Agencia Tributaria, podemos estimar la influencia que tiene el factor salario en la movilidad de los trabajadores. Aunque la teoría económica establece que la movilidad crece ante la posibilidad de encontrar un empleo y/o una mejora de la retribución, en nuestro país no es frecuente realizar ese esfuerzo.

Según los últimos datos de Eurostat y el INE, un porcentaje muy reducido de la población ha cambiado en el último año de residencia, y una proporción incluso menor se ha trasladado a otra provincia. Así, sólo un 4% de los parados se ha mudado de municipio. En este sentido, en España se da un fenómeno extraño: mientras que la movilidad laboral beneficia a los ocupados, en los desempleados apenas hay efectos positivos pues la mayor parte de las mudanzas se produce dentro de la misma provincia o comunidad autónoma. Incluso en algunas regiones el traslado resulta a veces ilógico, ya que la tasa de paro del lugar de destino es superior a la del origen. Esto apunta a que hay parados que prefieren no moverse de su región a tener un empleo fuera.

Según el INE, las CC AA con los niveles de paro más altos de España tienen el mayor porcentaje de desempleados que no han cambiado de domicilio en los últimos cinco años. Son Extremadura (91,7%), Andalucía (87,4%) y Baleares (87,1%). Por otro lado, Asturias, Galicia y Castilla y León cuentan con las menores tasas de actividad (porcentaje de ocupados sobre población en edad de trabajar) y también las que tienen más trabajadores que llevan cinco o más años sin mudar su lugar de residencia.

También resulta evidente que la movilidad funciona de forma diferente en algunas comunidades. Es el caso de Madrid, un territorio rodeado de otros a una distancia corta. Esto favorece que haya plena movilidad. Algo similar ocurre en Baleares y Cataluña, las otras dos regiones con la tasa de actividad más alta entre aquellos que no cambian de residencia. Sin embargo, cuando el trabajador muda su domicilio antes de un año, la tasa de actividad sube, alza que en Madrid llega al 80,2%

Estas cifras muestran que el sistema laboral está fragmentado en regiones bastante estancas y que no existe una auténtica unidad de mercado laboral. A ello contribuyen distintos factores, desde la dificultad para conciliar la vida profesional y familiar hasta el arraigo a la población de procedencia, pasando por la excesiva dependencia que supone una vivienda en propiedad (más del 80% de los españoles es propietario). Con frecuencia, tener una hipoteca frustra la opción de un traslado familiar, pues la dificultad de una venta rápida hace inviable pagar el préstamo al banco y, además, la renta del alquiler en el lugar del nuevo empleo. Todos estos inconvenientes a la movilidad restan dinamismo al mercado de trabajo. Curiosamente el estadounidense medio afronta 11,4 mudanzas de media en su vida, de las que el 80% son a otros Estados del país.

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