Moody's da un aprobado alto a España pese a la duda con los Presupuestos

Es su primera revisión en dos años y valora la recuperación de la economía pese a una Cataluña aún inestable

J. A. BRAVO

MADRID. España ya tiene el póquer de agencias internacionales de calificación que buscaba, respaldando la recuperación económica del país y ayudando con sus mejoras de calificación crediticia a que al Tesoro Público le cueste menos financiarse. Moody's, en su primera revisión de la nota española desde febrero de 2016, anunció ayer que la eleva de Baa2 a Baa1, esto es, de aprobado medio a alto.

No es mucho, pero tampoco se esperaba más pues incluso los más pesimistas temían que volviera a dejar su 'rating' sin cambios. No fue así porque, según la agencia estadounidense, el crecimiento económico del país refleja «un equilibrio cada vez mayor», incluso con «fundamentos mejorados» de la banca que, a su juicio, ahora sí «superan» el efecto «arrastre» negativo de factores políticos e institucionales, desde Cataluña a la debilidad parlamentaria del Gobierno.

No es, sin embargo, el notable (A) que le habían concedido en meses precedentes las otras dos grandes agencias, Fitch y S&P, además de la firma canadiense DBRS, una de las cuatro que el BCE toma como referencia y la única contratada hoy en día por el Ejecutivo. En líneas generales, eso sí, coincide con su análisis sobre lo que pasa en España y sus perspectivas.

Los analistas de Moody's, no obstante, ven «poco probable» que vuelvan a elevar la nota española a medio plazo. La razón principal es que tampoco esperan que las reformas estructurales aún aconsejadas por distintos organismos internacionales, como FMI y OCDE, se «materialicen» en ese tiempo.

De la banca dicen que se ha hecho «mucho» para abordar las debilidades que surgieron con la crisis, pero lamentan que sus niveles de capital «permanecen» en general «por debajo de otros sistemas financieros europeos» como Irlanda y Eslovenia. Constatan que su nivel de activos «problemáticos», sobre todo inmobiliarios, es «considerable», si bien prevén que las entidades «seguirán reduciéndolo».

De la economía nacional apuntan que «ha cambiado su modelo de crecimiento», con una base «más amplia y sostenible que en recuperaciones pasadas», aunque «disminuirá lentamente». También destacan las dificultades para aprobar unos Presupuestos para 2018, aunque no creen que ese «desafío» o la perspectiva electoral traigan «un marcado cambio negativo en la política crediticia los próximos años».

Tampoco lo esperan de Cataluña, donde ven «extremadamente improbable» su independencia. Pero las «tensiones políticas» allí seguirán «elevadas en el futuro».

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