Mario Draghi anuncia ya que moverá ficha con los estímulos en octubre

Mario Draghi, ayer. :: reuters/
Mario Draghi, ayer. :: reuters

El BCE mantiene sin tocar los tipos de interés y el volumen de compras de deuda pero admite estar preocupado ante un euro que se cotiza en máximos

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Lo llaman 'tapering', esto es, la retirada progresiva de estímulos financieros -en este caso, a la economía europea, como también ocurrió antes con la estadounidense- y parece que, ahora sí, ya está al caer. Ha comenzado así la cuenta atrás. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, confirmó ayer que el consejo de gobierno de este supervisor comunitario ya ha empezado a debatir los pros y los contras de una paulatina retirada de sus históricas inyecciones monetarias, que seguirán ascendiendo a 60.000 millones de euros mensuales al menos hasta diciembre. «Probablemente, la gran parte de las decisiones (nuevas) se adoptarán en octubre», anunció.

En concreto, el día 26 será la próxima reunión del sanedrín. Anoten en la agenda, como ya han hecho analistas, fondos de inversión y, en general, todos los actores vinculados a los mercados. Vuelve el rock and roll a una Eurozona anestesiada a golpe de talonario con unas adquisiciones que han superado los 2 billones desde que en marzo de 2015 se activó el llamado QE, el programa de compra masiva de deuda pública.

Como se esperaba, la reunión de ayer concluyó sin cambios de calado al mantenerse los tipos de interés en el histórico 0% -donde se encuentran desde marzo de 2016- y la tasa de facilidad de depósito en el -0,4%, es decir, que los bancos deben pagar por aparcar sus reservas en la ventanilla de Fráncfort. Toda la atención se centraba otra vez en Draghi y su discurso posterior, en cómo iba a seguir jugando al gato y al ratón con los impacientes mercados.

Cada palabra del italiano vale miles de millones de euros y ahora, la gran preocupación es intentar frenar la fortaleza del euro, la moneda común entre la mayoría de los socios de la UE que gira ya en torno a 1,20 dólares, su nivel más alto desde principios de 2015. Se trata de una realidad que mejora el comportamiento de las importaciones -en detrimento de la inflación, eso sí-, pero que supone un contratiempo para las exportaciones, claves en la recuperación económica de la zona euro. «La volatilidad de los tipos de cambio representa una fuente de inestabilidad que requiere ser vigilada».

Del resto -tipos, facilidad de depósito, compras, etcétera-, todo sigue igual. «El consejo de gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos», reza el comunicado final. Dicho de otro modo. Que nadie espere una subida de tipos hasta que el 'tapering' sea una realidad. ¿Y cuándo se producirá la retirada? La respuesta, el 26 de octubre.

Ojo, que nadie dé nada por sentado de antemano porque el BCE recordó también que «prevén ampliar el volumen y/o la duración del programa» si las condiciones son desfavorables. Es decir, que podría seguir un tiempo el riego financiero.

Draghi siguió viendo la botella media llena al felicitarse de que la recuperación es «robusta» gracias, sobre todo, al BCE. Así se evidencia en las nuevas previsiones de crecimiento aprobadas ayer y que revisan al alza el PIB de la Eurozona para 2017, desde el 1,9% previsto en junio al 2,2%. Tanto en 2018 como en 2019 se mantiene en el 1,8% y el 1,7%.

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