Linde reconoce el error de no haber rescatado al Popular en el peor momento de la crisis

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ayer en el Congreso de los Diputados. :: efe/
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ayer en el Congreso de los Diputados. :: efe

Aclara que dieron liquidez hasta que el banco dejó de ofrecer garantías y dice que habría sido una «catástrofe» si Santander no lo hubiera comprado

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Seis años después de que España protagonizara el rescate bancario con el que se inyectaron más de 60.000 millones de euros en ayudas directas a la mayor parte de las antiguas cajas, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha reconocido el error de no haber hecho lo mismo en el caso del Popular. «Quizá» fue «una mala decisión», indicó ayer en su segunda comparecencia ante comisión del Congreso que investiga la crisis.

El informe de la firma Oliver Wyman de 2012 en el que se establecían unas necesidades de capital para la entidad entonces presidida por Ángel Ron mostraba la compleja situación en la que se encontraba el banco y por la que el supervisor empezó a «prestar atención especial». Sin embargo, el Banco de España autorizó una «solución privada», sin acudir a las ayudas públicas, que pasó por la aprobación de una ampliación de capital de 2.500 millones en 2012, con la que el banco evitó la intervención, tal y como habitualmente recordaba el propio Ron ante sus accionistas.

Fue a partir de 2016 cuando las autoridades bancarias empezaron a notar un deterioro de la cartera de creditos y adjudicados del Popular, cuya tasa de cobertura se encontraba por debajo de la media de la banca europea. «Comenzaban a apreciarse el problema con más intensidad», reconoce Linde. Por eso, reveló que el Mecanismo Único de Supervisión presionó para que el banco aprobara una segunda ampliación, de 2.500 millones más, la de mediados de 2016 que dejó atrapados a muchos inversores. Su folleto informativo «advertía de las necesidades de capital y anticipaba pérdidas anuales, pero evidentemente se quedó corto», apuntó el gobernador.

A Linde le parecía que «si se podía quitar peso a la ayuda europea era mejor», pero ahora se pregunta si esa decisión «fue buena o mala, y quizá fue mala». El gobernador ha admitido que el problema del Popular era «demasiado grande» para que pudiese sobrevivir por su cuenta, por lo que su saneamiento «no fue suficiente», lo que derivó en otra ampliación de capital en 2016 y la resolución del año pasado.

Cumplió con la legalidad

A partir del 5 de junio, y con los problemas de liquidez que presentaba el Popular tras varios meses registrando salidas de depósitos de sus clientes, el supervisor recibió las grandes peticiones de liquidez extraordinaria. Luis María Linde explicó que el Banco de España no inyectó más dinero en el Popular, cuando estaba sufriendo la sangría, porque «no pudimos obtener más garantías» de la entidad. «Hicimos todo lo que pudimos en función de esos colaterales presentados», afirmó. «Se atendió cumpliendo la legalidad más estricta», insistió.

Además, aprovechó para respaldar la versión ofrecida por su subgobernador, Javier Alonso, pocos días después de la resolución. Entonces, el 'número dos' del supervisor apuntó que el Banco de España «sospechaba» que el Popular no les presentó todas las garantías que tenía disponibles. Horas después de pronunciar aquellas palabras, dijo no haber estado «afortunado» en la que fue su primera comparecencia pública.

El Banco de España puede dar liquidez de emergencia sin el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) siempre que el importe no supere los 2.000 millones. Si el volumen solicitado es mayor, se debe tener aprobación de la institución europea, afirmó el gobernador, quien puntualizó que el Banco de España actuó con la «diligencia más estricta». En este sentido, ha matizado que como el Banco Popular pidió más de 2.000 millones de euros se solicitó un consejo extraordinario al Banco Central Europeo (BCE) en el que se aprobó la línea de liquidez.

El gobernador, al que le restan dos meses para que expire su mandato de seis años, defendió que la resolución del Popular acabara en manos de otro banco como Santander porque cualquier otro escenario habría sido «catastrófico» para España y la economía. Si ninguna otra entidad se hubiera postulado para adquirirlo «se habría producido una pérdida de los acreedores, entre ellos, los depositantes». Y ha indicado que «es muy dudoso» que el Fondo de Garantía de Depósitos hubiera tenido fondos «suficientes para asumir las pérdidas» de todos los clientes.

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