El juez imputa blanqueo a CaixaBank por transferir los beneficios de la mafia china

Varias personas hacen cola para entrar en una sucursal de CaixaBank en Barcelona. :: g. fuertes / reuters/
Varias personas hacen cola para entrar en una sucursal de CaixaBank en Barcelona. :: g. fuertes / reuters

Se trata de diez sucursales de Madrid que habrían «favorecido» la evasión, aunque el banco niega cualquier tipo de colaboración con la trama

M. BALÍN/ J. M. CAMARERO MADRID.

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno imputó ayer un delito de blanqueo de capitales a CaixaBank S.A. como persona jurídica debido a la actuación de una decena de sucursales en el presunto «favorecimiento, auxilio y ocultación» de decenas de millones de euros de clientes de nacionalidad china investigados en operaciones contra el fraude, caso de 'Emperador', 'Chequia, 'Snake' o 'Juguetes'.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número dos consideró en un auto que las oficinas investigadas -buena parte de ellas localizadas en Madrid capital y próximas a zonas de comercio chino- sus directores y empleados actuaron presuntamente «como canales de blanqueo de dichas organizaciones aun cuando podían sospechar que sus clientes estaban inmersos en actividades ilícitas de fraude».

Para responder por estos indicios acumulados en diferentes causas por la Guardia Civil (grupo de delitos económicos) y el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (SEPBLAC), perteneciente al Ministerio de Hacienda, el juez ha citado a CaixaBank como persona jurídica el próximo jueves a las 10:30 de la mañana para que designe abogado y procurador y pueda defenderse de las graves acusaciones del auto. Nada más conocer el auto, la entidad negó «cualquier tipo de colaboración o participación» en los delitos de blanqueo de capitales, desligándose de cualquier tipo de vinculación o responsabilidad con los hechos.

Una de las redes transfirió 66,5 millones desde 221 cuentas y el banco recibió 6,1 millones en comisiones

El instructor relata que durante cinco años (2011-2015) fue la fiesta del nunca acabar entre sucursales del banco en Madrid (barrios de El Rastro, La Latina y Embajadores), el polígono Cobo Calleja de Fuenlabrada, Alcorcón o Alcalá de Henares. En su mayoría se trata de comerciantes al por mayor, quienes manejaban grandes sumas de euros en metálico gracias a la infravaloración de las declaraciones arancelarias de las mercancías que importaban. «El precio de los contenedores era hasta seis veces por debajo de su valor», señala la Fiscalía Anticorrupción.

Este beneficio ilícito obtenido eludía en su origen el pago de las cuotas debidas de impuestos (IVA a la importación en territorio europeo). Seguidamente, una vez las mercancías se introducían en territorio nacional eran objeto de compraventas sucesivas en la economía sumergida. En este modus operandi participaban decenas de sociedades que simulaban las compraventas, con sellos falsos y facturas ficticias que describían precios a la baja, y unidades de mercancía simuladas.

De esta forma, los llamados grupos del fraude chino generaron masivas remesas de dinero en efectivo no declaradas y se aprovecharon del sistema de opacidad de las citadas sucursales de CaixaBank mediante el uso de testaferros, facturación falsa, empresas instrumentales o banca on line con fines delictivos, según el auto. Todo ello con la aquiescencia de los directores y de empleados -también de nacionalidad china que daban un servicio exclusivo- para transferir decenas de millones a su país. «Eran los canales de blanqueo y su actuación bien pudo estar fundada en el conocimiento directo o la aceptación de sospechas sobre estos clientes», relata el auto, que añade que la responsabilidad también llegaría a los órganos de Asesoría Jurídica y Cumplimiento Normativo.

La razón, sospecha el juez, es que CaixaBank «no remitió ninguna comunicación» al SEPBLAC y sólo formuló tres advertencias a su órgano central. Una «pasividad» que contrasta con la actuación de 18 entidades financieras por la presencia de capital sospechoso de corrupción.

Por ejemplo, en el caso de la 'operación Snake' sus integrantes transfirieron a través de CaixaBank y la sucursal española del ICBC chino, con vínculos empresariales, más de 66,5 millones. El grupo criminal, además, contrató 221 cuentas corrientes. A cambio, las comisiones cobradas por la entidad en las sucursales donde operó 'Snake' fueron el 0,483%, ascendiendo a 6,1 millones. Además, los contratos de corresponsalía bancaria firmados con el ICBC chino entre 2011 y 2014 supusieron una oportunidad para extender su negocio en China y en España captando a sus nacionales.

Fuentes cercanas a la entidad sostienen que el banco se siente «utilizado» como si se tratase de una correa de transmisión por parte de las mafias chinas, que se habrían valido de CaixaBank para cometer infracciones legales sobre las que le acusa la Audiencia Nacional. «Iban un paso más allá», sostienen, que los protocolos establecidos por el grupo. La entidad señala que tiene «una fuerte y comprometida cultura de cumplimiento normativo», y que se ha ido adaptando a todos los cambios legislativos que se han ido aprobando en esta materia.

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