Los jubilados vuelven a exigir el final de la reforma de las pensiones

Miles de ciudadanos toman las calles de toda España al considerar que la subida prometida de las prestaciones es solo un «parche»

J. M. C.

madrid. Los ciudadanos de toda España, con los pensionistas a la cabeza, volvieron ayer a salir a las calles en multitud de ciudades y pueblos para exigir un sistema que garantice unas prestaciones dignas. Lo hicieron a pesar del reciente pacto alcanzado entre el Gobierno y el PNV, por el cual serán aprobados los Presupuestos Generales del Estado y que incorporan una subida de las pensiones ligadas a la inflación.

Ese acuerdo establece enmiendas a las cuentas que recogen la revalorización de las pensiones respecto al IPC durante 2018 y 2019 (una subida del 1,6%), y el retrasar cuatro años la aplicación del factor de sostenibilidad -una medida que condicionará las nuevas pensiones en función de la esperanza de vida-. Sin embargo, los manifestantes consideran que este pacto atiende «únicamente» a fines políticos para desbloquear la aprobación de las cuentas públicas y que no va tener continuidad para «consolidar» la mejora de las prestaciones que reciben. Además, han insistido en que, respecto al factor de sostenibilidad es necesaria su derogación, no solo que su aplicación sea pospuesta.

Madrid acogió una de las concentraciones más numerosas ayer por la tarde. Miles de personas recorrieron el centro de la capital, donde los organizadores de la protesta leyeron un manifiesto en el que recordaron la situación de las personas con empleos precarios y de los parados, para los que se reclama un salario mínimo de 1.200 euros y una mayor «estabilidad» laboral, en el caso de los trabajadores, y unas mayores prestaciones para los desempleados. Además, se ha convocado ya una nueva jornada de movilizaciones prevista para el próximo 26 de mayo.

Pero como viene ocurriendo en los últimos meses, las concentraciones más multitudinarias volvieron a registrarse en el País Vasco, donde los jubilados continúan manifestándose cada lunes en contra de los recortes del sistema.

En Galicia, un total de diez localidades, entre las que se encuentran las principales ciudades, se han sumado a las protestas. En referencia al acuerdo entre Ejecutivo y PNV, Álvaro Blanco, miembro del colectivo Modepen, denunció que «seguramente sea un espejismo que durará lo que duren las necesidades de la mayoría parlamentaria». La organización ha llamado a continuar con las movilizaciones porque entienden que es la única vía para «consolidar» las mejoras en el sistema de pensiones.

En todas las manifestaciones también se recordó la protesta feminista de las últimas semanas, asegurando que no consentirán que la brecha salarial se mantenga con una diferencia de hasta el 60% en la cotización. Diversos manifiestos indicaron que la «lucha» por la defensa de las pensiones ha «tomado el relevo» a la iniciada el pasado 8 de marzo.

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