Las huelgas amenazan la recuperación del negocio de las aerolíneas

Una de las última huelgas aéreas sufridas en el aeropuerto de Barajas. :: efe/
Una de las última huelgas aéreas sufridas en el aeropuerto de Barajas. :: efe

Los conflictos en Vueling y Air France pueden extenderse a Ryanair, aunque el tráfico de pasajeros resiste con un crecimiento del 9,5%

J. A. BRAVO MADRID.

Con un ojo puesto en el encarecimiento continúo del petróleo -el barril de Brent, referente en Europa, roza ya los 74 dólares tras subir un 10% este año-, los responsables de las grandes aerolíneas están preocupados por el enquistamiento de los conflictos en algunas compañías, y el posible efecto contagio que eso puede suponer para otras. Y es que de esta problemática laboral solo parecen escapar, por ahora, los grandes grupos de Estados Unidos, Asia y Oriente Próximo.

En América Latina su principal aerolínea, Latam, ha cerrado aparentemente en falso un conflicto con sus tripulantes de cabina (TCP), que afecta sobre todo a su filial chilena de bajo coste. Tras más de dos semanas de huelga en abril, que afectó a 400.000 pasajeros y le costó 1,2 millones de euros diarios a la empresa, los sindicatos desconvocaron los paros pese a no alcanzar sus pretensiones, asumiendo una oferta más baja en el convenio colectivo.

Al este lado del océano Atlántico, Vueling ha protagonizado la primera huelga importante en España este año con cuatro días -dos a finales de abril, y otros tantos a principios de mayo-, saldados con 478 vuelos cancelados y casi 40.000 pasajeros afectados. Pese a los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Fomento -el 51% para trayectos nacionales de más de cinco horas y las rutas internacionales, dejando el resto en el 30%-, la aerolínea de bajo coste ('low cost') tuvo que cancelar el 70% de los viajes en su puente aéreo Madrid-Barcelona.

Estos paros de 24 horas pueden volver a repetirse de cara al verano pues el Sepla, sindicato mayoritario en el colectivo de pilotos, continúa sin obtener sus reivindicaciones. Denuncian el «incumplimiento reiterado» de varios puntos del convenio colectivo -selección de personal, cobertura de vacantes, descansos y los días libres...-, aunque a la vez demandan una subida salarial importante en el nuevo acuerdo, al estar un 30% por debajo del sueldo medio que paga la competencia.

Precisamente otros pilotos, en este caso de Ryanair, han estado a un paso de la huelga en varias ocasiones desde otoño pasado. El motivo, sus condiciones laborales, un problema común en el modelo de negocio 'low cost' del que la aerolínea irlandesa es uno de sus principales exponentes. El «lío» con sus vacaciones, como lo definió el consejero delegado, Michael O'Leary, provocó más de 3.500 cancelaciones de vuelos y reveló un mal que ya sufrió Vueling en El Prat el verano de 2016: una oferta insuficiente para asumir toda la demanda generada por la empresa en su guerra de precios con la competencia.

El Sepla -Ryanair tiene 4.050 pilotos, de los que 650 vuelan desde España-pretende homologar los contratos con la normativa española, e incluso no descartan acudir a los tribunales. La compañía ya ha sufrido paros en sus divisiones de Italia, Portugal, Alemania y la propia Irlanda, mientras ha crecido la migración de sus comandantes a otros competidores, como la noruega Norwegian. Los siguientes en protestar han sido los tripulantes de cabina de pasajeros, que a nivel europeo -un sindicato luso, dos belgas, otros tantos españoles y un italiano han hecho frente común- amenazan ya con huelgas este verano. Pese a ello, la aerolínea insiste en negociar las condiciones laborales por separado en cada una de sus 87 bases.

Un gigante europeo como Air France tampoco escapa a las protestas. Lleva ya trece días de paros desde febrero y aún le quedan otros dos. En esas huelgas una media del 25% de sus vuelos han sido cancelados y el coste para la empresa supera ya los 300 millones de euros. Incluso su presidente, Jean-Marc Janaillac -respaldado por el Gobierno francés- ha anunciado su dimisión después de que una mayoría de trabajadores no respaldase su oferta de incremento salarial -un 2% este año y otro 1,65% anual para el período 2019-2021, aunque subordinado a un «pacto de crecimiento»-, tachada de insuficiente por unos sindicatos dispuestos alargar las protestas.

Europa crece solo la mitad

Tanta huelga puede terminar pasando factura al margen de explotación de las aerolíneas europeas que. Aún crece un 4,6% -cifras del último trimestre de 2017, las más recientes publicadas por la patronal del transporte aéreo (IATA)-, pero lo hace menos de la mitad que las compañías de Norteamérica (10,3% más) y de la región Asia-Pacífico (10,6%), y también claramente por debajo que en Latinoamérica (8,8%).

Con todo, el tráfico de pasajeros en Europa creció un 9,5% hasta marzo -en línea con el promedio mundial-, aunque con un 6,1% más de capacidad y un factor de ocupación del 84%. De enero a abril, sin embargo, 21.000 vuelos se vieron afectados en la UE por huelgas -1.000 en España-, con 2,4 millones de pasajeros perjudicados -150.000 aquí- y un coste en posibles indemnizaciones de 825 millones, según datos del portal especializado AirHelp.

En 2017, de haber reclamado todos los clientes afectados por cancelaciones u 'overbooking' (exceso de pasaje), la factura se habría disparado hasta 2.600 millones de euros.

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