Hito histórico: hasta 10 millones de partícipes ahorran ya vía fondos

En tan solo cinco años, y con la salida de la crisis, se ha duplicado el patrimonio invertido en este tipo de productos

REGINA R. WEBB MADRID.

¿Quién dijo depósito? Hay nueva estrella en las carteras de los inversores españoles. El dinero sigue fluyendo hacia los fondos de inversión como si los fueran a agotar. Tras duplicar el patrimonio invertido en estos vehículos desde que tocara mínimos en diciembre de 2012, la industria de la gestión de activos se asoma a un nuevo hito: alcanzar los 10 millones de partícipes (posiciones abiertas) en fondos. Y a falta de la confirmación definitiva de los datos de Inverco al cierre de septiembre, la tendencia que lleva el capital invertido durante 2017 habría llevado ya al ahorro español a batir ese máximo histórico.

Los 10 millones de partícipes no es una mera cifra. Es la confirmación de que «se está empezando a sentar la base de un producto concebido para el ahorro a largo plazo», afirma José María Luna, de Profim. Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal, coincide: el fondo de inversión se está consolidando como el activo financiero por excelencia.

Los ahorradores tradicionalmente de depósitos han encontrado en ellos una alternativa, principalmente por varios factores atractivos, según Bergareche. Primero, porque la fiscalidad actual de España es favorable. Uno puede traspasar su dinero de un fondo a otro sin tributar por ello ni pagar comisiones de reembolso. Segundo, por su transparencia. Son productos supervisados por el regulador y tienen exigencias varias, como publicar trimestralmente todas las posiciones en el fondo, así como las comisiones que cobra. Tercero, porque detrás hay una gestión profesional. Por un coste bajo, permite dejar en manos expertas la asignación de su patrimonio.

Carla Bergareche, Schroders «Los fondos de inversión son una alternativa por su fiscalidad, transparencia y gestión profesional»Sergio Míguez, EFPA «Nos da la esperanza de que nuestros ahorradores puedan pasar a ser inversores»

Todos los expertos coinciden en que son señales muy positivas de cambio. «De mayor madurez financiera en España», explica Sergio Míguez, director de relaciones institucionales de EFPA España. «Nos da la esperanza de que nuestros ahorradores pasen a ser inversores», añade. Es decir, que en España se aprenda a no ahorrar con un objetivo de rentabilidad fijado de antemano, así como a hacerlo pensando en un horizonte de inversión más largo.

A la disposición de los ahorradores por mirar más allá del depósito, hay que tener en cuenta la proactividad de la banca a la hora de ofrecer a los fondos como la alternativa. «Afortunadamente los inversores estarán más protegidos en los fondos (por su diversificación, gestión profesional y fiscalidad) que otros productos que se comercializaron en su día, como los estructurados o las preferentes», afirma Carlos Farrás, socio director de DPM Finanzas.

No se ve aún el techo

Ahora que el dinero invertido en fondos supera incluso los niveles en los que estaba en 2008, cabe preguntarse: ¿se ha tocado ya el techo? De nuevo, la opinión de los expertos es unánime. Esto solo es el comienzo. Como recuerda Bergareche, basta con analizar el patrón de ahorro actual de los españoles para ver cómo sigue habiendo mucho dinero aún aparcado en depósitos y siguen siendo el vehículo que predomina en las cestas de los inversores nacionales. «Mientras se mantengan las condiciones presentes, de estabilidad en los mercados y tipos de interés bajos, es de prever que se mantenga esa tendencia positiva en los fondos, si bien puede que se atenúe ligeramente su intensidad», defiende José Luis Manrique, director de estudios del Observatorio Inverco.

Por mucho que las cifras animen a ello, el positivismo de la industria no deja de esconder aún cierta cautela. Porque aunque los fondos de inversión reúnen sobre el papel los requisitos para ser la alternativa clara a la coyuntura actual, no hay que olvidar que su mayor aceptación se produce en un entorno de bonanza en las bolsas. El gran reto será cuando la marea baje. Porque lo volverá a hacer. Ya 2015 fue un preludio de que había apetito por los fondos.

En el arranque de año los ahorradores españoles daban tímidos pasos hacia los fondos, en productos con algo más de riesgo del que estaban acostumbrados, como los mixtos. Mientras duró el 'rally' la alegría continuaba, pero en cuanto los temblores de la economía china asustaron a los mercados, prácticamente todos los nuevos inversores se espantaron y su dinero volvió a salir por donde había entrado. ¿Está la industria condenada a repetir el pasado? O, como apunta Luna, ¿el producto estrella puede terminar siendo el estrellado?

Sí es algo que preocupa. «En España seguimos invirtiendo con mucha aversión a las pérdidas a corto plazo, por lo que en eventos de alta volatilidad en los mercados podemos tener la tentación de deshacer posiciones», admite Manrique. Pero estima que este comportamiento, que ve «erróneo en relación a la rentabilidad a largo plazo», hace que «perdamos buenas oportunidades, pues asumimos gran parte de las correcciones del mercado pero pocas veces logramos aprovechar las subidas».

Los inversores en fondos se podrían dividir en tres perfiles. Los que lo hacen porque la inversión directa en activos, ya sea bonos o acciones, les resultaba demasiado cara; los que llegan de la mano de un buen asesoramiento; y los que entran porque «un amigo» les ha hablado de un fondo que ha rentado mucho el año pasado. Es este último grupo el que le preocuparía a Luna. A Farrás le ocupa más que el inversor menos experimentado llegue en un momento del mercado en que las valoraciones están ajustadas en la mayoría de los activos, y su potencial más limitado.

Cuidar al ahorrador

Retener o no al ahorrador solo dependerá de que tenga una experiencia satisfactoria, explica Bergareche. Esta experta ve positiva la actitud que están adoptando las entidades financieras, la de optar por lanzar soluciones de inversión. «Es una manera de ofrecer una cartera diversificada y es aún más positivo si esto se acompaña de un proceso de identificación riguroso del perfil de riesgo», apunta.

En esto último está la clave. Que el producto se adapte al ahorrador, no viceversa. Y para ello es crucial el papel del asesor, insiste Míguez. El escenario positivo no durará eternamente, y por ello el asesor tiene la responsabilidad de preparar al inversor. Para Luna, la clave está en la máxima información posible. Que el ahorrador sepa qué está comprando, cómo se va a comportar su fondo, etcétera. Y a ello Farrás añadiría darles una explicación clara de los riesgos y oportunidades del fondo, información detallada de las comisiones y los incentivos que se lleva el distribuidor, además de evitar ofrecer fondos en base a rentabilidades pasadas.

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