LOS HÁBITOS NO SON AMIGOS DEL AHORRO

RAFAEL RUBIO ANALISTA DE MERCADOS

Cambiar de hábitos no es otra cosa que cambiar de vida, lo que puede explicar la resistencia de muchos ahorradores a tomar decisiones que podrían ser aconsejables para su patrimonio. Cuando tales decisiones suponen la asunción de un cierto riesgo para el bolsillo, la resistencia al cambio es comprensiblemente aún mayor, aunque el escenario te anime a dejar el conservadurismo.

A finales del pasado mes de mayo, las familias españolas tenían en depósitos bancarios una cantidad jamás acumulada en este tipo de activo: 775.300 millones de euros. Ello, pese a que la rentabilidad media de los depósitos en esa fecha era del 0,10% anual, con una inflación del 1,6%, también anual. Justo es, también, señalar que las empresas españolas tenían en esas fechas una cantidad también récord en depósitos: 231.700 millones de euros, lo que significa que el temor al cambio no es solo cosa de las familias y hogares españoles y tiene mucho que ver con la educación financiera que sobrevalora los hábitos.

Las vacaciones son momentos de reflexión y el mes que iniciamos es buena ocasión para cuestionar nuestras habituales decisiones en asuntos financieros. El otoño se nos presenta con posible subida de tipos, buenos resultados empresariales, más inflación... Variables que, sin duda, afectarán al retorno que podemos esperar por nuestro ahorro. Los hábitos pueden ser enemigos del ahorro y cómplices de la corrosiva inflación.

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