El Gobierno teme que una escalada del petróleo dispare la inflación

Un vehículo reposta en una gasolinera. :: IGOR AIZPURU/
Un vehículo reposta en una gasolinera. :: IGOR AIZPURU

La CEOE estima que el IPC puede elevarse al 2% en los meses de verano, lo que significaría casi duplicar la tasa del 1,1% registrada en abril

D. VALERA MADRID.

La subida del precio del petróleo provocada por la retirada de EE UU del pacto nuclear acordado con Irán encarecerá la cesta de la compra al elevar la inflación, que según algunas estimaciones podrá pasar del 1,1% actual al 2% en verano. Eso en el corto plazo, porque si se mantiene la senda ascendente del barril de crudo el coste para las arcas públicas será también de varios miles de millones de euros. Ese escenario de un alza de precios en los próximos meses fue admitido ayer como un riesgo por parte del Gobierno. De hecho, el impacto de esta subida del petróleo, que se encuentra alrededor de los 77 dólares el barril -su nivel más alto desde 2014- ya lo han notado en el bolsillo los ciudadanos con un incremento en el precio de los carburantes.

«La inflación general vendrá determinada en buena parte por la evolución de los precios del petróleo», señaló ayer la secretaria de Estado de Economía, Irene Garrido. Es decir, que si esta materia prima sigue en niveles elevados sus efectos se trasladarán al IPC. Algo que preocupa al Ejecutivo teniendo en cuenta que una de las principales demandas en los últimos tiempos es ligar de nuevo las pensiones a este índice (se ha visto forzado a pactar con el PNV un incremento general del 1,6% para estas prestaciones este año) y que los sindicatos también quieren que los salarios suban por encima de esa tasa. Pero además, también pondrá en peligro las previsiones del cuadro macroeconómico del Gobierno que están pensadas con un precio del petróleo de 67 dólares. Es decir, diez dólares por debajo del nivel actual. Hace unos días, el ministro de Economía, Román Escolano, insistió en que las previsiones de crecimiento del Ejecutivo son «prudentes» y rechazó revisarlas por el alza del crudo. Al menos, de momento.

Pero, ¿hasta qué punto podrían subir los precios de la cesta de la compra? Ayer la CEOE estimó que de mantenerse el petróleo en el coste actual «podría elevar la inflación hasta el entorno del 2% en los meses de verano». Una previsión que de cumplirse supondría prácticamente duplicar la tasa del 1,1% registrada en abril que ayer publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es más, significaría regresar a un ritmo de inflación que no se ve desde abril de 2017.

El barril de petróleo se sitúa en los 77 dólares y la previsión del Ejecutivo está en los 67 dólares

En cualquier caso, pese a este repunte la patronal calcula que la inflación media se situaría en el 1,5%, una décima por encima del 1,4% que proyecta el Gobierno (antes de la escalada de precios del petróleo). Más pesimista se muestra Funcas -la fundación de las Cajas de Ahorro- al aumentar la inflación media hasta el 1,7% y considerar que en los meses de verano los precios podrán subir más de un 2%.

La primera prueba para comprobar el impacto que tendrá el alza del petróleo será el IPC de mayo. De momento, en abril el comportamiento de la inflación subyacente (que no contempla los productos energéticos ni los alimentos) se redujo cuatro décimas hasta el 0,8%. Esto supone solo tres décimas de diferencia con el IPC general (1,1%) lo que pone de manifiesto la estabilidad de precios del petróleo en ese momento. Por contra, cuando la materia prima se encarece la diferencia entre ambos indicadores se dispara, como ocurrió a comienzos de 2017 con una brecha que alcanzó los dos puntos porcentuales.

Abaratamiento del turismo

Pero hasta ahora la inflación sigue en tasas moderadas. De hecho, en abril descendió una décima en comparación con el dato de marzo. Esta disminución se produjo por el abaratamiento de los paquetes turísticos, ya que la Semana Santa cayó este año en marzo y no en abril, y también la disminución de los costes del gas, según los datos del INE.

Los productos de la cesta de la compra que más influyeron en esta disminución del IPC fueron el ocio y la cultura, que redujeron su variación casi dos puntos y medio, hasta el -1,4%. Asimismo, hoteles, cafés y restaurantes presentaron una variación del 1,6%, seis décimas inferior a la del mes anterior porque los precios de los servicios de alojamiento subieron menos que el pasado curso por el efecto Semana Santa. Por último, la vivienda descendió dos décimas y se situó en el 0,8% por la disminución de los precios del gas.

Asimismo, el IPC armonizado -homogéneo en toda la UE- se sitúa en el 1,1%, dos décimas menos que en marzo. Un descenso que permite ganar competitividad vía precios a las empresas españolas.

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