El Gobierno no prevé legislar para lograr la equiparación salarial

«No nos metamos en eso», advierte Rajoy, reacio a «fijar salarios» en las empresas pese a la normativa vigente y la crítica de la oposición

J. A. BRAVO

madrid. El Gobierno no tiene en sus planes legislar de manera específica para que la equiparación salarial entre hombres y mujeres sea algo real, pese a ser una reivindicación política y social desde hace décadas aunque el Foro Económico Mundial ha señalado que no será una realidad, al menos en el promedio de los países avanzados, hasta el año 2234, lo que supone una espera de más de un siglo.

El presidente Mariano Rajoy no fio tan largo ese objetivo, pero en Onda Cero sí descartó ayer obligar a las empresas a acometerlo desde su gabinete. «No nos metamos en eso», dijo con su estilo habitual cuando intenta no entrar en cuestiones controvertidas. El problema es que aquí no hacer algo equivale a ir contra un objetivo que hasta Naciones Unidas se ha marcado.

Mucho más cerca, la propia normativa nacional contempla la igualdad salarial como un fin a perseguir, como destaca incluso el Ministerio de Empleo en su página web. «El derecho a la igualdad salarial y a la no discriminación retributiva entre mujeres y hombres es un derecho reconocido expresamente en la Constitución Española (artículo 35 CE), en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo (artículo 5) y en el Estatuto de los Trabajadores», reza en la misma.

El presidente admite que «el ritmo debería ser más rápido» pero solo se harán auditorías salariales

En concreto, el artículo 28 del Estatuto señala que «el empresario está obligado a pagar por la prestación de un trabajo de igual valor la misma retribución, satisfecha directa o indirectamente, y cualquiera que sea la naturaleza de la misma, salarial o extrasalarial, sin que pueda producirse discriminación alguna por razón de sexo en ninguno de los elementos o condiciones de aquélla». También la legislación europea recoge esa igualdad retributiva como «derecho y principio fundamental», tal como figura en el artículo 157 del Tratado de Funcionamiento de la UE, media docena de directivas comunitarias y también el artículo 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión, además de varias sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En esta tesitura, Rajoy se limitó a afirmar que «probablemente el ritmo (de equiparación) debería ser más rápido», aunque «siempre que se den pasos en la buena dirección se hacen cosas positivas». Destacó que desde 2012 esa diferencia entre hombres y mujeres se ha reducido en cuatro puntos hasta quedar en el 14,9% (los últimos datos son de 2015), y que en España está por debajo de la media europea.

«Los gobernantes deben ser muy cautos a la hora de saber cuáles son sus competencias», insistió el jefe del Ejecutivo, que no desea que éste «empiece a fijar los salarios en las empresas».»No me vería diciendo lo que tienen que cobrar ustedes, francamente», espetó al periodista que le entrevistaba.

Para la oposición, por el contrario, la actitud de Rajoy merece una crítica severa. Según el líder del PSOE, Pedro Sánchez, el presidente está «remando en contra de la igualdad», mientras la portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, le acusaba de una «absoluta insensibilidad». Irene Montero, portavoz de Podemos, dijo incluso que «solo por pensar así un demócrata debería dimitir y dejar paso».

Ciudadanos le preguntará sobre ello en el próximo Pleno del Congreso. El Ministerio de Empleo presentó a los sindicatos en diciembre un borrador de su plan para implantar auditorías salariales comparativas entre hombres y mujeres en las empresas con más de 250 empleados, como hace ya Alemania.

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