El Gobierno critica la amenaza proteccionista de Estados Unidos

La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, llama a que las empresas aprovechen el acuerdo CETA firmado por la UE con Canadá

J. TAHIRI

madrid. El Gobierno observa como un factor estructural la ganancia de competitividad producida durante la crisis por la economía española, aunque el proteccionismo de algunos países tiñe de incertidumbre el horizonte. La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, inauguró ayer el Foro Vocento sobre Exportación recordando que las exportaciones españolas ya suponen «casi el 34% del PIB», frente al 25% que alcanzaban en 2008.

Esta apuesta por el exterior, en su momento se produjo por la depresión de la demanda interna pero parece haber enraizado en el modelo productivo nacional. Ello tiene sus efectos en el mercado laboral. «Uno de cada cuatro empleos en España está relacionado con el sector exterior», señaló Poncela.

Gracias a esta pujanza en el extranjero, «la economía española crece por encima del 3% y España es, tras Alemania, la segunda economía europea más abierta de Europa», afirmó la secretaria de Estado de Comercio, que remarcó que las reformas aplicadas en el ámbito «laboral, financiero y fiscal» también han impulsado este punto. «Desde el déficit de 100.000 millones que había antes de la crisis hemos pasado a un superávit de 18.000 millones el año pasado», destacó.

La velocidad de crucero de las exportaciones españolas ahora debe capear el nuevo clima de proteccionismo creciente que aqueja a algunas de las potencias mundiales. En concreto, Poncela se refirió a EE.UU. y Reino Unido «antiguos defensores del librecambismo», que amenazan con «ralentizar el comercio mundial».

«En la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Buenos Aires, los resultados han sido decepcionantes porque uno de los principales motores de que el comercio avance, Estados Unidos, llegó, dijo que no estaba de acuerdo con casi nada y se marchó», relató la secretaria de Estado de Comercio. Por eso Poncela apostó por aprovechar acuerdos firmados por la UE como el CETA con Canadá.

El mayor proteccionismo de la economía norteamericana también afecta a las empresas españolas allí. «Esta amenaza se traslada, por ejemplo, a la reforma fiscal de Trump y la idea de poner un impuesto a las filiales que realmente es un arancel para saltarse a la torera los acuerdos de doble imposición», alertó posteriormente en una mesa redonda Bernardo Aguilera, director de Economía y Asuntos Europeos de la CEOE.

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