El Gobierno admite que sus medidas no abaratarán el precio de la luz

Dinamizará con más de diez meses de retraso el mercado del gas, que sube el 4,5%, y hará un ajuste en el eléctrico, con la luz el 12% más cara

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

El Ministerio de Energía reconoce que tiene restringida su capacidad para actuar en el mercado eléctrico, al estar «atado por la normativa europea». La legislación comunitaria marca el sistema de formación de precios, por lo que «hay que ser conscientes» de una realidad que en ocasiones juega a favor de los clientes y en otras en contra como ahora, avisa el Gobierno. En cualquier caso, para evitar fuertes repuntes de precios seguidos como en la ola de frío de enero pasado, o los últimos por los ajustes «anómalos» del sistema, el departamento que dirige Álvaro Nadal va a poner en marcha varias medidas. Eso sí, fuentes del mismo apuntan que no supondrían una intervención para bajar los costes. «Sólo servirán para mejorar el funcionamiento del mercado, no para abaratar artificialmente los precios», aclaran. El Consejo de Ministros aprobará este viernes una de esas actuaciones, ya anunciada en enero: la reforma que obliga a los dos operadores dominantes del sector gasista, Gas Natural Fenosa y Endesa, a tener ofertas de esa materia prima de forma permanente con unas condiciones de volumen y precio final reguladas. Así, actuarían como 'creadores de mercado', una figura con la que se pretende dinamizar el sistema organizado del gas (Mibgas), aunque representa una mínima parte de las compraventas de dicha fuente de energía en España.

Su puesta en marcha ya arrastra un retraso de diez meses, que desde el Ministerio achacan a la complejidad de su tramitación técnica y la participación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), De hecho, no estaría en vigor hasta finales de noviembre porque todavía resta completar su desarrollo reglamentario.

Por otra parte, el Gobierno estudia elevar las exigencias de almacenamiento de gas para los operadores. En concreto, las reservas deberán ser equivalentes a tres días y medio de consumo, uno más que ahora, lo que supone una mayor garantía ante olas de frío y también posibles desabastecimientos.

Interrumpibilidad

En el campo eléctrico, a su vez, se pretende modificar la interrumpibilidad. Mediante este servicio se abona una cuantía de dinero a las grandes industrias, a fin de que dejen de operar si la demanda de luz nacional alcanza sus puntas. El objetivo es que entre en marcha cuando sea más barato, lo que podría evitar fuentes incrementos de precio. Eso ocurrió hace tres semanas en el sistema de ajustes -que marca las necesidades inesperadas para cubrir la demanda-, con un repunte que llevó el precio regulado a máximos del año. Pero para Energía fue algo testimonial, porque «no suponen más de dos euros en la factura».

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