El gasto público crece el 3,4% durante la crisis, casi el doble que en la UE

España es, tras Irlanda y Luxemburgo, el país que menos invierte en el estado de bienestar entre los 'grandes', el 42,4% de su PIB en el 2016

LUCÍA PALACIOS MADRID.

Aunque a muchos les pueda sorprender, dado el elevado nivel de deuda y déficit que arrastra el país, España siempre se ha caracterizado por ser uno de los estados de la Unión Europea que menos gasto público acarrea, muy por debajo de la media comunitaria. Y así se ha mantenido también durante la última década, pese a que la recesión ha sido aquí especialmente virulenta. Bien es verdad que la diferencia se ha ido reduciendo de forma progresiva en los últimos 20 años: desde los casi siete puntos de distancia que había en 1995 hasta los cuatro puntos actuales.

En 2007, justo un año antes de que estallara la crisis, la Administración pública española destinaba el 39% de su PIB al denominado Estado de bienestar, 5,7 puntos menos que la media europea (44,7%) y 6,3 puntos menos que la eurozona, según datos de Eurostat. Era de los países con menor gasto público, pues solo Irlanda y Luxemburgo tenían presupuestos inferiores en el entorno, y se situaba muy por debajo de estados como Grecia (que le sacaba ocho puntos porcentuales) o Portugal (5,5%). Además, estaba muy lejos de los niveles de los cinco países de la UE con mayor gasto público, un grupo formado por Francia (52,2%), Hungría (50,1%), Suecia (49,7%), Dinamarca (49,6%) y Bélgica (48,2%).

Diez años después, España ha aumentado su gasto público un 3,4% hasta representar el 42,4% de su PIB en 2016, casi el doble que la media europea (1,9%). Sigue, por tanto, por debajo de la media comunitaria aunque, como la UE ha disminuido su gasto, se ha acercado hasta los 4,2 puntos de diferencia, que se elevan hasta un 5,4% sobre la zona euro.

Pese a la política de contención que impera desde Bruselas, si en 2007 solo dos países superaban la barrera del 50% de gasto público (Francia y Hungría), en 2016 son seis los que la sobrepasan. Francia, de nuevo, está a la cabeza, con un 56,2%, seguida de Finlandia (cuyo gasto público se ha incrementado casi diez puntos hasta el 56,1%), Dinamarca (53,4%), Bélgica (53,3%), Austria (51,1%) y Suecia (50,1%).

En todo este periodo solo ha habido dos países que superaron el 60% de gasto público, aunque de forma puntual en 2013, el año más duro de la crisis: Grecia (62,3%) y Eslovenia (60,3%). Los helenos son los europeos a los que más afectó el declive económico-financiero y tuvieron que ser rescatados, mientras Eslovenia logró capearlo inyectando dinero a la banca. En 2016 el gasto público de Grecia se situó en el 49%, mientras que el de Eslovenia cayó hasta el 45,5%. Se trata, por tanto, de reducciones muy importantes.

A la vista de los datos se distinguen dos etapas claramente diferenciadas en esta última década: una primera expansiva de gasto, que iría de 2007 a 2009, y otra de consolidación fiscal, que abarca desde 2009 hasta la actualidad.

Recortes e impuestos

Es interesante analizar cómo han sido estas dos fases para el caso de España en relación con la media europea: en la expansiva el gasto total aumenta en la UE un 5,4% del PIB, el mismo porcentaje que para la zona euro, mientras que en España crece en casi 7 puntos de su PIB (6,8%). A ello contribuyeron incentivos fiscales como la devolución de 400 euros del IRPF a asalariados, pensionistas y autónomos o el cheque bebé, dos controvertidas medidas del Gobierno de Zapatero, así como el denominado Plan E para incentivar la inversión a nivel local.

Por el contrario, en la fase de consolidación fiscal el gasto total se redujo en la UE un 3,5% y un 2,9% en la Eurozona; España, por su parte, se acerca más a la media comunitaria y lo contrajo un 3,4%. Se debe, principalmente, al aumento del IVA y de los impuestos especiales, la eliminación de la deducción por vivienda y, además, el recorte en muchas partidas y en los sueldos de los funcionarios, entre otras medidas.

En definitiva, durante este periodo marcado por la crisis (2007-2016), la tendencia mayoritaria de los países europeos ha sido a elevar su gasto, un alza de 1,9% de media en la UE que se eleva hasta el 2,5% en la zona euro. Solo ocho países de los 28 consiguieron reducirlo. A la cabeza está Irlanda, que lo disminuyó un 8,9% tras el rescate. Y eso que ya estaba en niveles muy bajos en 2008.

Tras Irlanda le siguen Rumanía, con una bajada del 3,5%, y Malta, que lo rebajó un 3,1%. Por el contrario, los cinco países que más elevaron su gasto público en el último decenio fueron Finlandia (9,3%), Estonia (6,3%), Eslovaquia (5,3%), Bélgica (5,1%) y Francia (4%). En sexto lugar se sitúa Dinamarca (3,9%) y España se coloca en el séptimo puesto junto con Croacia (3,4%). Esta tendencia al alza del gasto público parece que choca un poco con la política de austeridad que ha imperado en este periodo. Por esta razón algunos analistas consideran que la severidad presupuestaria se ha quedado en meras palabras y que el estado de bienestar europeo avanza hacia la insostenibilidad.

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