Francisco González descarta «sorpresas» en su relevo al frente de BBVA en 2019

El consejero delegado, Carlos Torres Vila, es el mejor posicionado para sucederle en el banco, que el año pasado ganó 3.519 millones de euros

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

El presidente de BBVA, Francisco González, ha marcado el camino sobre el plan de sucesión en el que trabaja el grupo bancario de cara al próximo año, al señalar que se tratará de un relevo en el que «no habrá sorpresas». Será una transición tranquila y, a tenor de lo que afirmó ayer en la presentación de resultados anuales del banco, sin paracaidistas externos. Su sustituto vendrá de las propias filas de la entidad, con el actual consejero delegado, Carlos Torres Vila, como el primer posicionado para ocupar el cargo. González apuntó esta posibilidad contestando con un clarificador «¿Usted qué cree?» al ser preguntado por la posibilidad de que su 'número dos' asuma la presidencia.

Es la primera vez en la que Francisco González se manifiesta tan claramente en torno a quién podría tomar el mando de BBVA. «Tenemos un equipo fabuloso», insistió para remarcar que la sucesión será en clave interna. «Está muy claro por dónde vamos a ir», afirmó al referirse indirectamente a Torres Vila. «Y cualquier cosa que no vayamos por ahí, sería sorprendente, incluso para mí», señaló en presencia del propio consejero delegado. Además, insistió en que BBVA cuenta con «gente muy preparada para dar la batalla» en el futuro, que pasará fundamentalmente por el ámbito digital.

González se jubilará en octubre de 2019, justo cuando cumpla 75 años, tal y como establecen los estatutos. Lo hará después de 23 años al frente del grupo, una etapa sobre la que ha querido destacar que no ha cedido a las presiones políticas. «Somos una entidad sólida, seria y que no se deja achantar por el poder político», afirmó al recordar la intención de Sacyr de adentrarse en el accionariado del grupo para controlar el banco en 2004. La constructora «quiso quedarse con el banco apoyada por el Gobierno de turno». Ante lo que serán sus últimos meses de mandato, González descarta la posibilidad de que BBVA se embarque en la aventura de comprar otra entidad. «No estamos interesados en bancos físicos», destacó. Porque «ya es muy difícil justificar esas compras» teniendo en cuenta los costes que estas operaciones conllevan. «Está por ver que esas adquisiciones generen valor», avisó. Esta posición llega después de que la propia entidad adquiriera otras como Caixa Catalunya. Sin embargo, González ha aclarado que desde entonces han pasado cinco años y que«posiblemente ahora no realizaríamos esta operación». Tampoco lo haría con Popular, del que se muestra «encantado» de no haberlo adquirido. De paso, González lanzó un dardo, en referencia a la sustitución de Ron por Saracho: «Qué importante es hacer una buena sucesión». El banquero, que espera una aceleración de su actividad de cara a este año a medida que se recupere la actividad hipotecaria, se ha mostrado muy satisfecho con los resultados del año pasado, en el que BBVA ganó 3.519 millonesde euros.

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