La UE y Fomento velarán por que «se cumpla la legalidad vigente» en los puertos

Vigilarán de cerca el nuevo convenio que patronal y sindicatos de la estiba esperan sellar antes de octubre

J. A. BRAVO

MADRID. La Unión Europea y el Gobierno «tendrán que velar por que se cumpla la legalidad vigente» en el acuerdo que la patronal de las empresas estibadoras, Anesco, y los sindicatos del sector esperan cerrar antes de octubre para pacificar de forma definitiva el sector de la carga y descarga de mercancías de los buques. Así lo advirtió ayer el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, ante la preocupación de algunas compañías agrupadas en torno a la Plataforma de Inversores en Puertos Españoles (PIPE).

Precisó, no obstante, que el pacto suscrito hace una semana entre la mayoría de las empresas y los representantes de los trabajadores no tiene un reflejo «normativo». «Es un acuerdo para llegar a un acuerdo» más adelante y, por eso -explicó- el Ejecutivo no podrá revisarlo hasta que se cierre su alcance.

En su primera reunión desde entonces, patronal y sindicatos fijaron ayer el calendario y las bases de negociación del que será el quinto convenio colectivo de la estiba, con la idea de firmarlo en la segunda quincena de septiembre. El encuentro también sirvió para modificar el estatus laboral aún vigente, a fin de incluir la «subrogación de los trabajadores» que hasta ahora pertenecen a las sociedades que gestionan el empleo en el sector (Sagep).

Con ello pasarán a formar parte de los operadores de estiba que queden en los puertos tras la reforma, «en proporción a la proporción accionarial» que cada uno tenía en esas sociedades, a las que estaban obligados a inscribirse. Se cumple así con el punto principal demandado por los sindicatos, la continuidad de las plantillas actuales. No obstante, las centrales ya aceptaron que ahora comenzaría un período de salidas voluntarias.

La vía consensuada para ello son las prejubilaciones, donde se mantendría el 70% del salario actual y que serían costeadas por el Estado. Además, los trabajadores han aceptado una rebaja salarial del 10% para los sueldos medios y altos. También están dispuestos a asumir nuevas formas de organización del trabajo para ganar en competitividad.

Más complicado se presenta llegar a acuerdos en otros dos puntos conflictivos: la inclusión de las empresas en los nuevos centros portuarios de empleo, sucesores de las sociedades de las que dependen los estibadores, junto al control de la formación y el acceso a la profesión. Para la PIPE aprobarlos supondría «mantener el «statu quo» anterior» y, por tanto, incumplir las directrices europeas, mientras que en Anesco ven en principio algunas trabas.

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