Fomento coloca a un político al frente de AENA en lugar de Vargas

García-Legaz, secretario de Estado de Comercio con De Guindos, será nombrado mañana al contar el Estado con mayoría accionarial (51%)

J. A. BRAVO

madrid. El Gobierno no quiere abrir nuevos melones en una legislatura cuya duración se antoja cada vez más incierta, y con unos Presupuestos del Estado que probablemente habrán de ser prorrogados para 2018. Por eso considera que no toca ahora reabrir el debate sobre una mayor privatización de AENA, cuya mayoría societaria aún controla el Estado (51%), y ha decidido colocar al frente de esta empresa a un político como Jaime García-Legaz.

Diputado del PP durante dos legislaturas (2008-2015) por la circunscripción de Murcia, donde nació en 1968, gozó durante su etapa como secretario de Estado de Comercio (2011-2016) de la plena confianza del ministro de Economía, Luis de Guindos. Y lo hizo pese a verse salpicado por el polémico caso de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el «pequeño Nicolás», un presunto estafador que usó su nombre para conseguir créditos y donaciones.

Jaime García-Legaz, que desde hace casi un año preside la Compañía Española de Seguro de Crédito a la Exportación (CESCE), fue propuesto ayer por la comisión de nombramientos y retribuciones de Enaire, la sociedad matriz de AENA que se encarga del control aéreo en España. Mañana la propuesta será debatida por el consejo de administración del gestor aeroportuario, donde el Estado tiene los votos necesarios para sacarla adelante pese a la probable oposición de varios socios.

Aunque no han adelantado el sentido de su foto, fuentes del sector ven probable que los representantes del fondo británico TCI se abstengan, o incluso se pronuncien al final en contra. Lo harían si interpretan que el Ministerio de Fomento (que controla a Enaire) quiere colocar un presidente político y no un «gestor profesional», como valoraban al dimitido José Manuel Vargas.

Este anunció el pasado 26 de septiembre su marcha anticipada por «motivos personales», aunque se mantendría en el cargo hasta el 15 de octubre. De hecho, su sucesor no ocupará el puesto hasta el próximo lunes, una vez pacificado el conflicto con los sindicatos sobre sus reivindicaciones salariales y laborales de incremento de la plantilla.

Para los socios privados de AENA, no obstante, la prioridad parece pasar por avanzar en ese camino. Y no solo piensan así en TCI, que con el 11,3% es el segundo accionista de peso; también en los bancos HSBC (5,2%) y Deutsche Bank (4,4%). Al poco de llegar al cargo, el titular de Fomento, Iñigo de la Serna, anunció que el Ejecutivo tenía «encima de la mesa» la posible venta de otra participación minoritaria del gestor aeroportuario. Pero pocas semanas después dijo que ya no estaba «previsto». Pese a ello, Vargas ha venido insistiendo en ese tiempo ante distintos foros en la necesidad de que hubiera más participación privada y menos pública en la empresa, porque debía «salirse de la política» -el Gobierno se opuso a que AENA lanzara este verano una OPA sobre la concesionaria Abertis-. Incluso ante la última junta de accionistas, el 25 de abril, vinculó ese cambio como requisito para crecer en el exterior -algo que De la Serna incluso admitió en su día-, reclamando un «rol más activo» ante un mercado aeroportuario «cada vez más abierto». Sin embargo, la salida a Bolsa de AENA en febrero de 2015 resultó polémica, porque parte del sector y algunos partidos creen que se malvendió. La oferta pública fijó cada acción en 58 euros y en la actualidad valen casi el triple; ayer cerraron a 151,15 euros y acumulan una revalorización del 19,2% este año. Otro punto clave para los socios del gestor es la rebaja de las tasas aeroportuarias para el próximo lustro -un 11% acumulado hasta 2021-, pese a la oposición de Competencia (CNMC). La compañía ganó casi 461 millones el primer semestre, un 6% menos que hace un año.

Fotos

Vídeos