La Rioja

Taquillazos, IVA y subvenciones

El cine es algo más que el séptimo arte. El cine es magia e ilusión. Vives historias increíbles, viajas a lugares inimaginables, participas en guerras, revoluciones, musicales, negocios, viajas al espacio y te trasladas del pasado al futuro sin un segundo de respiro. Funde la realidad con la ficción y viceversa hasta el punto que no sabemos distinguirlas. Confieso que el cine es una de mis pasiones. Tengo dos películas entre mis preferidas: Centauros del desierto, del director John Ford y La vaquilla, de Luis García Berlanga. Ambos dos genios de la dirección. Uno dirigía con un parche en el ojo y el otro descalzo. Irrepetibles.

El cine español ha contado, cuenta y contará con profesionales de muchísimo talento: directores, guionistas, actores, decoradores, iluminadores, etc. Pero tiene dos granos que le afean el rostro: el sectarismo y la subvención. Hemos pasado unos años que por culpa del sectarismo las salas estaban vacías. No se veía cine español porque iban a piñón fijo. La monotemática guerra civil con unos malos, malos, malísimos y siempre los mismos. Menos mal que la cosa ha cambiado y ya vemos thrillers, comedia y drama de excelente calidad. Aunque es triste ver la última versión de Los últimos de Filipinas, que dicho sea de paso está extraordinariamente producida, pero donde se retrata a unos soldados españoles acobardados, sin coraje, desertores frente a un enemigo dialogante y paternalista y con unos fusilamientos traidores. Y para colofón de la película una frase soberbia: ¡a la mierda España! El guionista de origen cubano, cuyo nombre no voy a mentar, dice que se ha basado en el libro El sitio de Baler escrito por el propio Saturnino Martín Cerezo, Jefe del destacamento. Pues bien, acabo de leer el libro y nada más lejos de la realidad. No me extraña que abandonaran el rodaje los asesores históricos precisamente por falta de rigor.

El otro grano aludido es la subvención. Parece ser que no saben hacer películas si no reciben ayudas. Están tan obsesionados que hasta falsean las cifras. El último escándalo se llama ‘el taquillazo’. Falsean el número de espectadores para recibir subvenciones. Sin ir más lejos en una sala de Calahorra con un único espectador (justo el inspector de Cultura) declararon setenta y uno. Y así en toda España.

En los últimos premios Goya el vicepresidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso, no dijo la verdad al afirmar que el cine español es una industria que aporta más fondos al Estado que los que recibe. De ser cierto tampoco sería malo porque si toda la industria recibiera del Estado más de lo que aporta aviados estábamos. Pero es que no es así. Dijo que en el 2016 el cine había recaudado 605 MM/€ lo que le había proporcionado al Estado 105 MM/€ en IVA, habiendo recibido el cine español tan solo 77 MM/€ en ayudas. Por tanto el cine aportó a las arcas del Estado 28 MM/€. Pero al señor Barroso se le olvidó un pequeño detalle.

La recaudación a la que alude (605 MM) es de todas las películas exhibidas en España: españolas y extranjeras. La facturación del cine español en el 2016 solo fue de 109 MM/€, que proporcionó 23 MM/€ de IVA. Y como recibieron 77 MM/€ de subvención, la afirmación real es que la industria del cine español recibe más de tres veces de subvenciones de lo que recauda de IVA. Es una industria deficitaria para el Estado y no hay un solo día que no vayan de víctimas. ¿Por qué hay que subvencionarles a ellos y no a otros? ¿Por cultura? Pues ayudemos a los pintores, cantantes, escultores, escritores, etc. En mi pueblo hay un dicho que dice que el buen vino no necesita bandera.

*Miembro de European Financial Planning Associaton España