Falsos emprendedores

«Se supone que cada uno somos emprendedores, dueños de nuestra pequeña microempresa de reparto a domicilio. Pero esa empresa sería nuestro cuerpo, y tenemos que reventarlo porque no tenemos dinero», explica Daniel, que denuncia que es «mentira que sean emprendedores». «Somos asalariados», asevera.

Así, cansados de ser falsos autónomos, el colectivo se movilizó en Valencia y casi un centenar de trabajadores interpusieron una denuncia colectiva contra la empresa británica. A mediados de diciembre la Inspección de Trabajo de Valencia determinó que tenían razón, esto es, no son autónomos sino que deberían ser considerados asalariados y, por tanto, la empresa incurre en un «fraude de ley». Así, la sentencia la obliga a pagar 160.000 euros por las cotizaciones no abonadas a la Seguridad Social.

Pese a que Deliveroo ha anunciado que recurrirá la sentencia, esto parece que es solo el comienzo de una guerra que tiene muchas batallas por delante. A este respecto, la Comisión Europea quiere también poner un poco de orden en la llamada economía colaborativa y ya ha avanzado que en primavera prevé aprobar una nueva normativa para proteger a los trabajadores más precarios del mercado laboral. Y es que esa figura, lejos de ir a menos, tiene pinta de que irá poco a poco a más, salvo que se tomen medidas al respecto.

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