El Estado recupera los niveles de ejecución del gasto anteriores a la crisis

En 2017 no se usaron casi 9.000 millones de los Presupuestos, la mayoría correspondientes a fondos de I+D+i, frente a los 31.400 de 2012

D. VALERA MADRID.

Los Presupuestos de 2018 han comenzado su tramitación en el Congreso con la incógnita de si el Gobierno logrará los apoyos necesarios para sacarlos adelante. Para ganar respaldos el Ejecutivo ha presentado unas cuentas públicas expansivas en las que eleva el gasto un 3% con importantes alzas en algunas partidas como pensiones -representan el 40% del total de los recursos-, inversión en infraestructuras (12%) o Defensa (6,9%). Sin embargo, no todo el gasto presupuestado se ejecuta. Siempre quedan remanentes sin agotar. Algo que fue mucho más visible en los peores años de la crisis, cuando el Ejecutivo tuvo que hacer frente a ajustes importantes para cumplir con el déficit. De hecho, si en los Presupuestos de 2017 el grado de ejecución del Estado (comparando los créditos definitivos presupuestados con las obligaciones reconocidas netas) se situó en el 96,8% -muy próximo a los niveles precrisis-, esa cifra se quedó solo en el 90% en 2012, en pleno apego de la crisis, según datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE).

En concreto, en las cuentas de 2017 el Estado dejó sin gastar 8.986 millones. Una cantidad que se disparó hasta los 31.405 millones en 2012. Por tanto, el grado de ejecución se ha incrementado de forma gradual según mejoraba la economía y la senda de déficit era más asequible. Así, en los Presupuestos de 2014, los primeros en los que el PIB volvió a crecer tras la recesión, el grado de cumplimiento del gasto previsto se elevó hasta el 95%. Asimismo, en la cuentas de 2007 -las últimas antes de la crisis- la ejecución se situó en el 97,5%, un nivel que está cerca de recuperarse.

Si se analiza la ejecución por partidas, la más perjudicada es la referida a Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) a pesar de que todos los gobiernos la consideran una prioridad, algo que contrasta con la realidad. De hecho, en los Presupuestos de 2017 los créditos destinados a esta actividad alcanzaron los 4.635 millones, pero al final del año sólo se gastaron 1.375 millones. Es decir, quedaron en el limbo 3.259 millones, o lo que es lo mismo, el 70,3% de los recursos a I+D+i no se ejecutaron, según datos de la IGAE. Esta situación lleva siendo denunciada por las organizaciones científicas desde hace años. Hay que tener en cuenta que España se encuentra por debajo de la media de la Unión Europea en gasto en investigación con un 1,2% del PIB frente al 2% de los países comunitarios.

Fomento del empleo

Otras partidas que también sufren un grado significativo de no ejecución son las políticas de fomento del empleo. En 2017 sólo se gastó el 70% de lo previsto a pesar de que la tasa de paro en España terminó el pasado curso en el 16,5%, el doble que la media de la UE. Por contra, la partidas de servicios sociales consumieron el 95,7% de lo presupuestado.

Asimismo, el capítulo de inversiones reales (infraestructuras) tiene un grado de ejecución inferior a la media presupuestaria con un 93,5%. Pero en esta partida, si se comparan los pagos realizados frente a los créditos presupuestados la brecha es mayor y se sitúa en el 89,2% en las cuentas de 2017. Un grado de inejecución que se amplía en los años de mayor esfuerzo de consolidación fiscal, donde el gasto en infraestructuras fue uno de los sacrificados para cumplir con el déficit. Así, en 2014 los pagos realizados sólo representaron el 78% de los recursos previstos.

En otras partidas apenas existe margen para que el Gobierno apriete el cinturón al representar importes muy rígidos. Es el caso del gasto de personal, que en 2017 tuvo un grado de ejecución del 98%. En este sentido, destaca que en 2012 -curso en el que se suprimió la paga extra de Navidad a los funcionarios- la cantidad consumida respecto a la presupuestada se moderó al 96%.

Si se analiza por departamentos, el menor grado de ejecución del Estado el pasado curso se encuentra en el Ministerio de Economía (53,9%) debido a los remanentes de I+D+i. Le siguen los fondos de compensación interterritorial (74,3%), organismos como el Consejo de Estado (75%), el Ministerio de Asuntos Exteriores (79,9%) o Energía y Turismo (86,2%). Por contra, algunas partidas consumen todo el gasto previsto y tienen un grado de ejecución del 100%. Es el caso del presupuesto de la Casa Real, de las Cortes Generales o de las clases pasivas (pensiones de los funcionarios).

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