España creció un 3,1% en 2017 a pesar de la ralentización del último trimestre

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer durante una intervención ante los medios. :: efe/
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer durante una intervención ante los medios. :: efe

La economía se moderó una décima entre octubre y diciembre hasta el 0,7%, pero el Gobierno lo desvincula del impacto de la crisis de Cataluña

D. VALERA MADRID.

La velocidad de crucero de la economía española se mantuvo en 2017, aunque con ciertos matices. Es cierto que el PIB se incrementó un 3,1% el pasado curso, la cifra prevista por el Gobierno y todos los organismos internacionales. De hecho, es el tercer ejercicio consecutivo en el que la economía logra un avance superior al 3%, lo que permitió que el pasado curso se recuperara el nivel de PIB previo a la crisis. Además, es un ritmo superior a la media de la UE, desde luego superior al de las otras grandes potencias del euro. Sin embargo, el ímpetu de ese crecimiento empezó a moderarse si se compara con los crecimientos de 2015 (3,4%) y de 2016 (3,3%).

Es más, el dato difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) deja un sabor agridulce debido a una ralentización en el cuarto trimestre mayor de la esperada. En concreto, la economía avanzó un 0,7% entre octubre y diciembre, una décima menos que el trimestre anterior y el menor ritmo desde finales de 2016. Esta pérdida de músculo económico coincidió en el tiempo con el agravamiento de la situación de Cataluña, cuya normalización parece lejana.

En cualquier caso, el dato confirma la evolución positiva de la economía -suma 17 trimestres consecutivos de incrementos-. A falta de conocer el detalle de la contribución al PIB de cada sector en 2017 -algo que se conocerá en unas semanas- la proyección es que el crecimiento sea más equilibrado. Esto es que el consumo se mantenga como principal motor del crecimiento, pero que el sector exterior también tenga una aportación positiva gracias al récord de exportaciones que se repite cada mes.

También será necesario esperar a los datos definitivos para descifrar las causas que han provocado la ralentización del PIB en el cuarto trimestre, con un avance una décima inferior a la estimación del 0,8% del Banco de España, por ejemplo. De hecho, el alza del 0,7% registrada en los últimos tres meses del año fue la más lenta desde el cuarto trimestre de 2016. Una moderación que se produjo en pleno desafío independentista catalán, aunque hasta ahora organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) o el BBVA Research limitaron el impacto de la crisis de Cataluña en la economía española en el cuarto trimestre debido a la fuerte inercia positiva arrastrada de todo el año. Ayer mismo, el ministro de Economía, Luis de Guindos, también desvinculó esa ralentización del complejo escenario catalán y recordó que en toda Europa se ha producido un menor ritmo de crecimiento a final del ejercicio. «El impacto de Cataluña en el cuarto trimestre no ha sido especialmente relevante», señaló De Guindos, que insistió en la «vuelta a la normalidad» en la comunidad autónoma gracias a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La incógnita es saber si los efectos negativos de la inestabilidad política pueden agudizarse en 2018 si la crisis se prolonga en el tiempo, algo que dados los acontecimientos recientes no es descartable. De momento, la previsión oficial del Gobierno es que la economía crecerá este año un 2,3%, aunque De Guindos insistió ayer en que si el futuro Gobierno de la Generalitat vuelve a la legalidad contribuirá a que la economía española pueda crecer en 2018 alrededor de un 3%. Sin embargo, los organismos internacionales son más cautos y tanto la Comisión Europea como el FMI proyectan un avance del 2,4%.

Dos años más de crecimiento

A pesar de ello, el ministro de Economía admitió que se necesitan dos años de fuerte crecimiento para que España «deje atrás la crisis» en términos de empleo. Y es que el objetivo del Gobierno es alcanzar los 20,5 millones de ocupados en 2020, lo que permitiría recuperar el nivel de empleo previo a la recesión. Además, De Guindos resaltó la necesidad de lograr una «normalización» de los salarios que permita a los trabajadores recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante los últimos años.

En cualquier caso, la evolución de la economía en 2018 también dependerá de otros factores como el impacto que pueda tener la falta de unos nuevos Presupuestos, algo que la mayor parte de los expertos consideran que produciría más daño político (mostraría la debilidad del Gobierno) que económico. Pero también hay otros elementos externos como la política expansiva del BCE, cuya intención es ir retirando los estímulos, así como el encarecimiento del precio del petróleo.

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