El BCE enfría la expectativa de una retirada de estímulos a corto plazo

ADOLFO LORENTE

fráncfort. En la jerga anglofinanciera se llama 'tapering' y llegará, tarde o temprano. La clave es saber el cuándo y éste es el secreto mejor guardo en la torre de cristal del Banco Central Europeo. Todo apunta a que no será a corto plazo, pese a las expectativas levantadas la semana pasada por el propio presidente de la entidad, Mario Draghi. Ayer, en un encuentro con medios internacionales, Benoît Coeuré enfrío la expectativas y sugirió que la cosa va para largo. «El consejo de gobierno aún no ha discutido los cambios de política monetaria que puedan llegar a futuro», zanjó.

La expectación del BCE es tal que cada adjetivo o cada movimiento se interpreta en los mercados internacionales como un punto de no retorno. Ayer volvió a vivirse uno de esos momentos. Coeuré habló y el euro, de golpe, comenzó a perder posiciones frente al dólar. El tsunami fue tal que el propio BCE tuvo que salir para desmentir esas interpretaciones.

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